Algo más de 47 millones de británicos están llamados este jueves a las urnas instaladas en los 40.000 colegios electorales habilitados por todo el país.
Con la sombra del miedo a un ataque terrorista, para lo cual se ha desplegado un impresionante contingente de policías y militares que velan por el correcto devenir de la jornada, dos son los nombres que se disputan el número 10 de Downing Street: la actual primera ministra conservadora Theresa May y el laborista Jeremy Corbyn.
Si bien hace mes y medio la tory le sacaba más de 20 puntos a su rival, la campaña de ésta, tildada de arrogante y poco planificada, hizo que el izquierdista se acercara la semana pasada, poco antes de los ataques en el Puente de Londres en los que falleció el español Ignacio Echeverría, a tan solo tres puntos y lo que se antojaba iba a ser una recta final de campaña muy igualada.
Sin embargo, May ha sabido salir reforzada cuando nadie lo esperaba y los últimos sondeos le otorgan una ventaja de entre ocho y doce puntos.
Sin incidentes reseñables, los colegios electorales abrieron sus puertas a las 07.00 hora local y permanecerán abiertos hasta las 21.00, por lo que el escrutinio, tradicionalmente lento en los comicios británicos podría alargarse hasta más allá de las 04.00 de la madrugada, hora peninsular española.
La clave a estas horas es cómo quedará la mayoría parlamentaria de los conservadores, endeble en estos momentos, tras las elecciones de este jueves. Hoy en día los tories cuentan con 330 de los 650 escaños, un frágil equilibrio que les complica sobremanera la gestión de los envites del brexit y que podría ir a peor si, como en algunos momentos de la campaña señalaban los sondeos, de las urnas sale un Parlamento 'colgado' o sin mayorías.
A favor de May se sitúan los votantes de más edad y las mujeres, que se han ido decantando por su opción en las últimas jornadas. A favor de Corbyn en cambio se decantan los jóvenes de 18 a 34 años y las clases obreras e inmigrantes.
Quizás el más virulento en sus ataques a Corbyn, por su carácter amarillista, haya sido el sensacionalista The Sun, que lleva a su portada de este jueves un montaje de él dentro de un cubo de basura y hace un juego de palabras con su nombre: "No lance a Reino Unido a la basura".
En todo caso, ya sea la líder tory, como todo apunta, o el aspirante izquierdista, lo que es seguro es que el nuevo inquilino de Downing Street tendrá por delante la difícil tarea de negociar con la Unión Europea las condiciones de la salida de Reino Unido del club comunitario, aplacar la amenaza terrorista que ha logrado atacar tres veces en otros tantos meses en un país blindado y los desafíos sociales fruto de las necesarias reformas laboral y sanitaria.