Todavía hay algunos que dicen no saber qué canción es esa de Despacito, mienten. Otros recalcan que no ven nunca la tele, mienten. También los hay que dicen que no leyeron las 50 sombras, mienten, aún 50 veces.
¿Qué problema hay en disfrutar con el amigo Luis Fonsi, ver la tele (Deluxe) y leer las malditas sombras oscuras? El problema es que si lo dices piensan eso, que es mentira.
Una cosa no quita las otras, puedo leer los pensamientos de Anastasia Steele y también los de Ulises, Fausto o Raskólnikov, puedo. Veo la tele, “la 5”, como dice mi santa abuela, y también otros programas de libros, de esos con wasabi y algún otro de cocina. También bailo despacito, en tempo y en canción, y tantas otras del Maluma (que dice ahora son cuatro) y del Nicky Jam (hola bebé), ¿y qué? Os garantizo que de clásico he oído, tocado y dirigido otro tanto, no miento.
La formación del músico, o de cualquiera, debe ser integral. Sólo el conocimiento amplio de las diferentes manifestaciones artísticas de toda índole, viajar un poco y hacer caso a los mayores, entre otras cositas, puede darte el cuajo para que toques bien el concierto de Chaikovski, la sonata de Mozart o el despacito de Fonsi & Yankee. Todas las horas de estudio y cerrazón no harán que toques mejor tu instrumento, todo lo contrario, sin contar los problemas físicos y la situación de aislamiento social a la que llegan ciertos individuos/as y ciertos colectivos, empecinados en que las cosas solo son de una manera, mienten.
En cualquier obra musical cada nota y cada silencio cuentan, las notas “de paso” no existen, todo puede ser partida y llegada a un mismo tiempo. El pentagrama es cárcel para la Música que está siempre ávida de ser liberada, no la matemos con tanto academicismo, dejemos a los jóvenes estudiantes interpretar, adornar, improvisar. Basta ya de tocar las cadencias-escritas (esto es lo mismo que el chaleco-plumas) de la misma forma una y otra vez, basta ya del mismo solo de oboe en la 5ª de Beethoven, basta, ¡las cadencias se improvisan! y si la cagamos, la cagamos con arte, que las cadencias-escritas hartan. Pasito a pasito.
Bueno aquí va uno que improvisa cadencias (aunque luego las escribe), es Fazil:
Venga, para los que decís que no sabéis que canción es esa que se acerca a los 2.000.000.000 de reproducciones:
Dejad de mentir…
@artequenoharta