Bajo la bandera de que "la esperanza puede derrotar al miedo", Iglesias ha afirmado que "cuando no se roba se gobierna mejor": "Los ciudadanos no se merecen despertar cada día con un nuevo caso de corrupción", ha dicho.
A partir de ahí, el candidato a la Presidencia ha dejado claro el objetivo de esta iniciativa: "Usted va a pasar a la historia como el presidente de la corrupción. Hoy tenemos la oportunidad de echarles, sacar al PP de las instituciones". Y ha avisado: "La soberbia les va a hacer caer".
Mensajes a Génova, y también a Ferraz: "Quiero dirigirme al PSOE. Parece claro que quienes descabalgaron a Pedro Sánchez no querían un acuerdo con Podemos. El tiempo nos ha dado la razón. Hubiéramos retirado la moción de censura si se hubieran ofrecido a presentar una propia. Sus bases han dado una lección al establishment. Ojalá nos pongamos de acuerdo para sacarles del Gobierno más temprano que tarde".
Y, aunque las críticas han ido, lógicamente, en el mismo sentido, el tono de Pablo Iglesias ha sido en esta ocasión notablemente diferente al suyo habitual, que este martes ha sido el empleado por Irene Montero. Como candidato en esta moción, el líder de Podemos se ha presentado en la tribuna de oradores vestido de presidenciable para denunciar que "se han rebasado todos los límites posibles en corrupción".
Tras cargar contra el Ejecutivo por gobernar "contra las clases populares y medias", el líder morado ha defendido "reforzar la independencia del poder judicial", una "ley contra las puertas giratorias" y una reforma del Código Penal "para evitar el enriquecimiento ilícito".
En materia de corrupción, eje principal sobre el que versa la moción de censura, Iglesias ha propuesto más medidas, entre ellas, una nueva ley de contratación pública, un renovado Plan Nacional de Lucha contra el Fraude, la derogación de la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, acabar con el secreto bancario o crear una unidad para recuperar el dinero defraudado.
Sobre Cataluña, el líder de Podemos ha apostado por un referéndum "con garantías y reconocimiento": "Queremos convencer a los catalanes de que se queden, pero no queremos imponer nada, las imposiciones son incompatibles con la democracia".
En esta línea, Iglesias ha reprochado al Gobierno su "la voluntad política" para encontrar una salida al desafío independentista, al tiempo que ha definido la cuestión territorial como una "tarea urgente" y "de Estado".