Gaza-Egipto
Domingo 27 de enero de 2008
La ciudad egipcia de Rafah, contigua a la frontera, se había convertido hoy en un barrizal, y aunque quedan algunas tiendas abiertas, no tiene nada que ver con el frenesí comercial de hace cinco días. La gasolina -el bien más buscado por los palestinos- ya ha se ha agotado en las estaciones de Rafah, y en los pueblos colindantes hay que esperar hasta dos horas para llenar el depósito.
Las autoridades egipcias desplegaron un importante contingente de policías antidisturbios y ordenaron el cierre de todos los comercios de la ciudad de El Arish, situada muy cerca de la frontera con la Franja de Gaza, en lo que podría considerarse una advertencia para los cientos de miles de palestinos que ha reventado la frontera y el paso de Rafá, informó la agencia de noticias palestina Maan.
Estudiantes, pacientes y empresarios palestinos se manifestaron hoy de nuevo ante la sede del Ministerio del Interior egipcio en la península del Sinaí para pedir que se les permita viajar fuera de Egipto. Sin embargo, las autoridades egipcias ni siquiera les permiten salir de la provincia del Sinaí. Lo más difícil, además de encontrar provisiones, es abandonar Rafah hacia otros lugares de Egipto, ya que la Policía ha sellado todos los accesos a esta ciudad y solo permite el tráfico normal entre ella y la frontera.
El tráfico de personas ha descendido drásticamente a decenas, nada que ver con los centenares de miles de palestinos que llevaban cuatro días cruzando la frontera, pese a que la Policía egipcia y la palestina desplegada a ambos lados de la frontera se limita a ordenar el tránsito pero no impide la entrada o la salida.
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