Luis Alejandre | Martes 01 de julio de 2008
Recientemente, el Jane´s Intelligence Review, una de las publicaciones más acreditadas del mundo en temas de defensa, publicó un amplio reportaje sobre la impresionante base de submarinos nucleares, que está construyendo China en la bahía de Sanya, situada en la isla de Hainan, frente a las costas de Vietnam.
La Isla era bien conocida por los españoles. En su bahía de Yulikan se concentraron las fuerzas francesas y españolas procedentes de Filipinas, que desembarcaron en la costa annamita del actual Da Nang a primeros de septiembre de 1858, a punto de conmemorase por tanto 150 años, y que tras cinco de enorme sacrificio, consolidaron la incipiente colonización francesa de Indochina. Nuestras fuerzas, contribuyeron a que Francia se asentase en aquellas tierras y aquellos mares de los que se sentía ausente, en comparación con la presencia de Inglaterra, Portugal, Holanda y España.
Intuía, además, París la influencia que representaría la próxima apertura del Canal de Suez para aquellas rutas marítimas, en las que Inglaterra ya tenía consolidado el eje Hong Kong- Singapur. Nuestros gobernantes no supieron verlo, ni tuvimos capacidad para defender las más de 6.000 islas que conformaban nuestras Filipinas, Marianas y Joló. La alianza entre Napoleón III e Isabel II, nos llevó a aquella guerra, que hemos mantenido durante años vergonzosamente oculta. Recientes estudios y la preparación de la conmemoración, constituyen un esfuerzo por recuperar la historia, más que heroica en muchos casos, de estas operaciones en las que llegaron a participar más de 1.500 españoles de la metrópoli y de las Filipinas
Hainan, situada en el mar de la China Meridional, está próxima a Taiwán, Japón, Filipinas, Vietnam, Tahilandia, Singapur y al Estrecho de Malaca, lo que le da una especial relevancia estratégica. Por este último canal -de 900 kilómetros de largo por 75 de ancho- que comunica el Índico con el Mar de la China, pasan cada año 60.000 buques que transportan cerca del 50% del petróleo que se consume en el mundo, y un tercio del comercio mundial.
No hay duda, y así lo recoge no sólo el Jane´s sino también el Daily Telegraph, que China tiene cada vez más, una gran dependencia del petróleo y de sus derivados, así como de otras importantes materias primas. De ahí su interés por asegurar el acceso a rutas marítimas de vital importancia, especialmente en su flanco sur.
Ante la mirada recelosa de EEUU, que apoya a Taiwán con preocupación, los analistas evalúan el fuerte incremento del presupuesto de defensa chino, que algunos contabilizan en cerca de 100.000 millones de euros, aunque oficialmente se citen 30.000, cifras aún alejadas de los 400.000 del presupuesto de defensa norteamericano.
La gigantesca base de Hainan, que puede albergar, entre otros medios navales y aéreos, a veinte submarinos nucleares, constituye un claro exponente del desplazamiento hacia el este, del centro de gravedad del mapa estratégico que se está diseñando en esta primera mitad del siglo XXI.
Lejos están las doctrinas pacifistas exportadas por aquella China de Mao. Pekín maniobra, y las próximas olimpiadas constituirán una prueba de fuego, para convertirse en potencia regional, para asegurar sus suministros y sus exportaciones, sin descartar el llegar a ser potencia política mundial. Bien sabe que para serlo, debe asentar un fuerte potencial militar. La base de Sanya es un claro ejemplo.
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