Opinión

La máscara del mal

TIRO CON ARCO

Dani Villagrasa Beltrán | Domingo 25 de junio de 2017

La última vez que estuve en Berlín visité la casa-museo de Bertolt Brecht y Helene Weigel. Como estaba yo solo con la guía, le podía preguntar cosas a pesar de mi timidez. “¿Esa es la máscara del poema, verdad?” Efectivamente, lo era. Brecht la conservó toda su vida, a través de los diversos refugios, a través de los sucesivos y apresurados exilios –“cambiábamos de país como de zapatos”, se excusaba en otro poema, ‘A los hombres futuros’-. Son muy pocos versos, epigramáticos, los de ‘la máscara del mal’: “Colgada en mi pared tengo una talla japonesa,/ máscara de un demonio maligno, pintada de oro./ Compasivamente miro/ las abultadas venas de la frente, que revelan/ el esfuerzo que cuesta ser malo”.

Es justo la tesis contraria a la de otra gran intelectual alemana que vivió en carnes propias el ascenso de los nazis al poder, Hannah Arendt, que defendió que el mal es banal. Que muchas veces, además, es lo fácil. Que lo difícil, lo cuesta arriba, es hacer el bien.

Digo todo esto porque he visto por ahí una entrevista a Bernard Madoff, que inauguró la etapa punitiva de la crisis en EEUU. La prensa, el relato social, necesitaban un malvado y Madoff era perfecto. Había sido un trilero que montó un esquema de Ponzi con el que estafó incluso a los más listos. Cuando llegó la crisis lo pillaron. En las entrevistas, siempre suele justificarse, y parece dar la razón a Arendt. Era tan fácil hacer el mal… “La gente venía con su dinero y yo no podía decirles que no”; “siempre quise agradar a todo el mundo”, dice, en esta ocasión, a la agencia Bloomberg.

Madoff, insisto, villano de la crisis en EEUU, lleva ya ocho años en la cárcel. Pienso en ello y pienso también en el desfile de políticos, banqueros e incluso futbolistas que se encaminan al banquillo por lo que la gente corriente llama “robar” (presuntamente, no vaya a ser). En EEUU, esta etapa ‘punitiva’, al menos a nivel mediático, fue más rápida e indolora. El relato de la crisis a ritmo de ‘thriller’.

Otra cosa, por cierto, en la que los estadounidenses tomaron la iniciativa fue el rescate bancario. Más rápido, y, desde luego, más indoloro. Los bancos lograron devolver al pueblo americano el dinero comprometido, además de los intereses. Sin embargo, ya conocemos la cantidad que se da por perdida en nuestro particular rescate financiero. Lo supimos por el Banco de España y quedó una cifra bastante redonda: 60.600 millones de euros del bolsillo del contribuyente. Así, a ojo, son más de 6 puntos de PIB. Que alguien discurra alguna teoría, al menos, sobre todo esto.

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