La España plural, esa que nos permite ser profetas en nuestro país en nada que la estupidez humana se guarde sus complejos, puede conseguir lo que se proponga, pero está visto que somos más de rendir culto al conspicuo deporte rey, ya saben, lo del fútbol como principio activo de nuestra dieta mediterránea; y claro, mientras no alcancemos el trofeo de la máxima cordura no estaremos a la altura de las circunstancias.
A mi honorable amigo Javier Alonso, hombre cabal en oficio de tribunas, pragmático y regidor de cátedras para bien de los precursores de la justicia, conviene seguirle para entender que el camino recto no lo es por simple casualidad, Este hombre tiene la solución sobre la independencia de Cataluña. A decir verdad me congratula después de tanto marear una perdiz, que lejos de resolver el problema nos está “touchant les oeufs” dicho con el refinamiento de la rue Saint-Honoré, de París.
Esta hemorroide independentista, que se ha convertido en el hastío nuestro de cada día, ya ha cruzado varias veces la línea de lo políticamente correcto y va siendo hora de dejarse de tanta zarandaja postinera y actuar por derecho. A decir de mi admirado amigo Alonso, si Cataluña es algo más que un grupo de desarraigados, pues no cabe otra que hacer un ejercicio doctrinal yendo más allá de lo que representa Manolo y su bombo, dicho con todo respeto, y hacer posible una cura de humildad en sentido figurado, pero con intención de recuperar la patria potestad de nuestro país. Ha quedado bien demostrado que el fútbol de España tampoco nos une con Cataluña porque el señor Guardiola lo ha dejado claro, por si quedaba alguna duda. Por cierto, que lo de este hombre es preocupante desde que no tiene a Messi bajo su tutela deportiva. Lo digo por su falta de éxitos desde aquél entonces.
El asunto ya huele y también duele, cosa que nos obliga al resto de los españoles a una regeneración moral y económica capaz de tapar nuestras vergüenzas por aquello de estar pagando de nuestros bolsillos a estos mantenidos secesionistas, que lejos de plegarse en cordura nos quieren sacar hasta lo que no está escrito. Me estoy refiriendo a los iluminados lamas espirituales que juegan con el lenguaje de la mentira, tanto con los catalanes españoles, como con el resto de pobladores de la Hispania Nostra.
Volviendo a mi queridísimo amigo, que es lo destacable, éste propone que se celebre de una vez por todas el tan cansino referéndum. Si sale NO, a freír espárragos. Y si sale SI, se acabó la rabia. Acto seguido se cierran los accesos con el resto de España y pasaporte en mano como si de viaje a la Poliponesia se tratase. De inmediato la Federación Española de Fútbol expulsa de la liga profesional al FC Barcelona, también al resto de equipos adscritos a la causa independentista, y por añadidura, se abre un expediente de acompañamiento para las demás disciplinas deportivas con pedigree secesionista. Tema resuelto.
Y ahora viene lo mejor de este fundamento. ¿Qué es el fútbol en España?, pues todo. No sirve darle más vueltas. Mira que hay otros deportes, otras aficiones e incluso otros atractivos no exentos de aliciente. Pues no. Aquí el fútbol es el principal motor de la economía, incluso por delante del turismo, sector éste que como todos sabemos nos da juego, pero que es para ir tirando y poco más. Imaginen a Messi jugando todas las semanas contra el histórico y muy digno Joventut Mollerussa, club de fútbol que actualmente compite en la Segunda Catalana de fútbol, dos categorías por debajo de la Tercera división española y con 400 socios.
Y es que mi amigo Alonso dicta sentencia cuando dice que sin fútbol no hay paraíso. Pedazo de jurista.