El presidente de los Estados Unidos estaba siendo filmado en el Despacho Oval de la Casa Blanca, durante la llamada telefónica que mantenía con el jefe del gobierno irlandés, Leo Varadkar, cuando interrumpió su conversación para piropear a una de las periodistas presentes en la sala.
La polémica escena se ha vuelto viral y ha sido criticada por inapropiada, además de ser valorada por muchos como "desagradable" e, incluso, "repugnante".