Reunidos en Madrid con motivo del 15 aniversario del grupo Vocento, los tres han dedicado la mayoría de sus diferentes intervenciones al proceso independentista en el que está sumido Cataluña.
Así, Felipe González se ha mostrado partidario del artículo 155 porque “si vulneran la Constitución hay que dar una respuesta”. Considera que el texto presentado que daría estatus legal y legislativo a una Cataluña independiente no es un "proyecto de ley" ni siquiera una "propuesta", sino un "bodrio" que no refleja tanto "una deriva bolivariana" como "una deriva 'madurista'", más parecida a la forma de hacer política del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Entiende González que la Generalidad de Cataluña que preside Carles Puigdemont está haciendo exactamente lo mismo: "acabar con su propia Constitución" y en obtener "por las botas lo que no ha ganado por los votos".
El expresidente socialista apunta que este "problema" se puede analizar en tres niveles: el de las implicaciones penales, porque los mandatarios catalanes a favor de la independencia están cayendo en una "incitación clara a la sedición"; el de las consecuencias constitucionales, y ha comentado la potestad del Tribunal Constitucional; y, finalmente, el de la recurrencia al artículo 155 de la Constitución: "Lo que el artículo 155 exige a los responsables de gobierno es que si vulneran las normas constitucionales y estatutarias, hay que dar una respuesta para devolver la realidad al ámbito constitucional".
Igualmente, José María Aznar se ha mostrado a favor de articular mecanismos políticos que busquen soluciones al desafío independentista, aunque sin perder de vista un principio que no se puede desdibujar: la defensa de la nación española, de su historia y de su soberanía, que reside sólo en el pueblo español.
Ha asegurado también que la estrategia y dinámica de los nacionalistas e independentistas catalanes "va a acabar demoliendo Cataluña" y ha apuntado que "antes que romperse España, se romperá" esta comunidad.
Aznar cree que los objetivos en los que se han embarcado los nacionalistas e independentistas catalanes "van a acabar demoliendo Cataluña".
Por su parte, José Luis Rodríguez Zapatero ha abogado por afrontar la situación de Cataluña desde el terreno político, con "cabeza fría y con convicciones", antes que desde la reforma de la Constitución, sobre lo que ha pedido no crear "expectativas".
Lo esencial y fundamental para Zapatero es el consenso; sin consenso no podrá establecerse una visión sobre otra, y por ello, el expresidente ha criticado la celebración de un referéndum que plantea soluciones desde un sí o un no: "La historia ha demostrado que son un error".
En España la soberanía reside en el pueblo español, eso es "inequívoco", como lo es que no hay ningún margen en el ordenamiento jurídico al derecho de autodeterminación. Tampoco existe, ha dicho, "ninguna democracia en el mundo en la que se hable del derecho de secesión" o en la que se reconozca la segregación territorial.
De hecho, en los dos países que en reflexiones como éstas suelen ponerse como ejemplo, Escocia y Canadá (con Québec), "los referéndums no han servido para nada", lo que le ha llevado a vaticinar que no habrá más en ninguno de los dos.