La jornada tenística en el All England Club arrancó con Gabriñe Muguruza en pista. La jugadora española, decimocuarta cabeza de serie, se medía a la 63 de la WTA, la rumana Sorana Cirstea. Pues bien, lo que parecía un nuevo examen a la consistencia mental de la caraqueña se tornó en una exhibición que culminó con un abrasivo doble 6-2 que colocó a Muguruza omo la única española de las que empezaron el campeonato en la segunda semana.
Finalista en 2015, el nivel de Garbiñe se ha mantenido hasta repuntar este sábado. Hasta ahora, su participación en Wimbledon no cuenta con ningún set cedido y la jornada de hoy no sería diferente: conectaría 18 golpes ganadores, rompería en cuatro ocasiones el saque de su rival y no cedería su servicio ni una vez. La clase de Muguruza impondría su ley sin ofrecer un respiro a su rival y la centroeuropea lo pagaría.
Sólo 70 minutos permanecieron sobre la hierba las jugadoras. Cirstea llegaba tras batir a la estadounidense Bethanie Mattek-Sands por la grave lesión sufrida por la jugadora americana, en una de las imágenes más impactantes de lo que va de torneo. La rumana quedó conmocionada, pues salió a socorrer a su oponente saltando la red, y puede que no haya podido rehacerse mentalmente.
El caso es que la superioridad de la española ha resultado irrebatible y, como ya ocurriera en los octavos de final del Abierto de Australia 2017, controló el juego por completo para demoler las opciones de una jugadora que nada pudo hacer ante el mejor partido de la hispanovenezolana en Wimbledon. Ahora, ya en octavos, Garbiñe se cruzará con la dubitativa número uno del mundo, Angelique Kerber, que se impuso a Shelby Rogers con apuros (4-6, 7-6, y 6-4, tras remontar un 4-2 adverso en la segunda manga).
"Estar en la segunda semana significa que estoy haciendo las cosas bien. Para mí, las primeras rondas son siempre difíciles, pero me motivo mucho más en los Grand Slams, y el hecho de que sea la segunda semana significa que ahora empiezan en teoría los partidos más difíciles, en los que te tocan las mejores jugadoras, donde realmente está el torneo", declaró Muguruza al término de su duelo.
Además, la española analizó su escueto registro de fallos: "Eso significa que tengo bastante acierto últimamente. Soy agresiva, voy a por mis tiros y suelo arriesgar, aunque eso me haga fallar, pero fallo porque arriesgo. En esta ocasión estoy quizás eligiendo mejor y jugando bien". Y, tras halagar a Conchita Martínez ("Cada vez que habla lo que me dice es porque lo ha vivido en su propia piel y sabe lo nerviosa que yo puedo estar, por eso me cuida para no dejar nada al azar"), confesó sus sensaciones de cara a lo que le viene.
"Soy una jugadora que mi base ha sido tierra, y luego me he tenido que adaptar por el hecho de mi cuerpo a ser más agresiva. Tengo un juego sólido pero también puedo remangarme y ponerme a luchar. El plan B en mi caso es tomar menos riesgos, valorar cuál es el golpe adecuado para soltar el brazo y no fallar bolas tontas", sentenció.