Editorial

20 años sin Miguel Ángel Blanco

Lunes 10 de julio de 2017
Hoy se cumplen 20 años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco a manos de ETA. De todos sus atentados -la organización nacionalista acabó con la vida de casi 900 personas-, el del joven concejal del PP supuso un punto de inflexión, por cuanto despertó a un buen número de conciencias e hizo que la sociedad le plantase cara en bloque al terrorismo.

Recientemente, José María Aznar afirmaba con toda razón que “ETA no ha sido derrotada políticamente”. Sí policial y judicialmente, por cuanto la organización se ha visto obligada a cesar en su actividad, pero aún quedan rescoldos. Buena prueba de ello son los sucesos de Alsasua, donde medio centenar de proetarras agredía brutalmente a dos guardias civiles y sus parejas, y los continuos guiños al entorno de ETA por parte del Ayuntamiento de Pamplona y el Gobierno Foral de Navarra.

ETA, en efecto, sigue latente en la izquierda radical. No sólo navarra y vasca, conviene recordarlo; basta mirar las hemerotecas para ver la sintonía entre los actuales dirigentes de Podemos, la CUP o Esquerra y el entorno abertzale. La izquierda radical vasca no ha dejado de matar por convicciones morales sino, simple y llanamente, porque no puede. Y su mensaje de odio permanece vigente en sus herederos políticos y adláteres, esos que hace 20 años fueron incapaces de condenar la muerte de Miguel Ángel Blanco.