Los sprinters disponían de tres oportunidades hasta el final del Tour de Francia 2017 para apuntarse una victotria a sus zurrones: la etapa de este martes, después de la jornada de descanso, la de este miércoles y la de París. Nada más. Pero el cuerpo de llegadores se vio colapsado por la superioridad ridícula evidenciada por Marcel Kittel. El corredor germano sumó su cuarto triunfo en esta carrera -la decimotercera de su currículo en la grande francesa- gracias a un cambio de ritmo colosal. Imperial.
El teutón con más victorias en la Grande Boucle -selló este hito en esta jornada- efectuó una remontada desmoralizante para sus oponente. Arrancó a destiempo, tapado por el ramillete de lanzadores y velocistas que se agolpaban en las primeras posiciones y ya en la recta de meta. Pero nadie posee una aceleración semejante y Kittel rebasó a ese grupeto acelerado de manera resplandeciente. John Degenkolb y Dylan Groenewegen sólo pudieron pelear por la plata. Impresionante golpe sobre la mesa del actual maillot verde y principal favorito para hacerse con el premio de la regularidad.
Al igual que hizo el colombiano Gaviria arrasando en las llegadas masivas del Giro -cuatro dianas-, el germano afianza la preponderancia del Quick Step en el rango de los sprinters en esta temporada. En este Tour nadie parece poder toser a la potencia e inteligencia en la colocación que exhibe Kittel en cada ocasión. Esta vez su jerarquía le condujo a una pladicez insultante, nada que ver con la llegada de foto finish con la que coronó su hat-trick.
En lo relativo a la pelea por la clasificación general, la de este martes fue una etapa de transición. Un suave devenir para que el cuerpo recuperara las revoluciones de esfuerzo de al competición de manera sosegada. Alberto Contador, que se fue a la apnea del lunes con heridas por su doble caída en la etapa reina, dio testimonio de ello en la meta de Bergerac: "He podido hacer la etapa sin problemas. Me encuentro dolorido pero es algo normal después de las caídas. Mañana debería ir a mejor porque es lo normal en el tercer día". "Hemos pasado el día, estoy contento, me duele el cuerpo pero es normal. Ahora toca recuperar. A ver si mañana, con suerte, es como hoy y seguimos recuperando", confesó un corredor que cayó al fondo del pelotón para eludir el peigro del frenesí por el desenlace de la etapa.
Así, Chris Froome mantuvo su maillot amarillo y sus perseguidores hicieron lo propio con las diferencias escuestas que el británico pudo granjearse en una primera semana accidentada. Este día, de 178 kilómetros entre Perigueux y Bergerac, no registró incidente alguno y supuso el anhelado respiro con respecto a la tensión que marcaba la inercia de esta carrera después de nueve días de competición.
El benjamín del pelotón, Elie Gesbert (22 años) y Yoann Offredo (Wanty) salieron del grupo en busca de una escapada con pocas opciones. Ambos llegaron a cosechar 2:30 minutos a l,a altura de La cueva de Lascaux (kilómetro 42), pero ambos serían cazados por los equipos de los llegadores a siete de meta.
Finalmente, los corredores dieron lugar a otro sprint descontrolado, anárquico sin la presencia de un bloque potente que pastoree a los eléctricos movimientos de la marabunta. Entonces, el Lotto de Greipel y el Katusha de Kristoff volvieron a buscar sitio para sus ganadores potenciales. Pero lo hicieron sin la suficiente fuerza. Kittel, muy retrasado en el inicio del sprint, se saldría en remontada para batir la marca de Erik Zabel de 12 triunfos en el Tour. Ahora, el triunfador del día tiene la oportunidad de tumbar, también, su registrod e cuatro entorchados parciales que logró en 2014. Este miércoles podrá volver a intentarlo en los 203 kilómetros de llanura entre Eymet y Pau.
"Este Marcel está más fuerte que nunca, no me he sentido antes tan bien, eso me da mucha confianza. He logrado hacer la preparación perfecta y eso hace que este Tour sea diferente para mi. Me siento bien, en forma, tengo la confianza necesaria y un equipo que me ayuda mucho. Espero las próximas etapas, y sobre todo la de mañana, en la que puedo batir mi récord de victorias en el Tour", declaró el nuevo patrón mundial de los velocistas.