Un ajoblanco y unas kokotxas inolvidables
Concretamente, me gustaría destacar dos: el primer plato tras los aperitivos, ajoblanco helado con melón y yuzu y, también, el último plato salado, las kokotxas al pilpil de curry. Y, para rematarlo, tras el Tomate Mozzarella y el Chipirón en su tinta, un excelente postre, el llamado Cereza-jengibre, previo a la explosión del Sweet Market, una de las grandes aportaciones de La Terraza del Casino en los últimos tiempos.
Entre los aperitivos, que siempre han tenido una entidad propia en La Terraza, la pizza carbonara, el pato lacado y el singular aceite del olivo milenario, el bun chili crab, la ensalada césar, el aguacate pibil y el té moruno de hibiscus.
El escenario
Interesante reinvención la de Paco Roncero, después de tantos años al frente de La Terraza del Casino, “el escenario”, siempre en la cresta de la ola. Lo que sí es cierto es que el restaurante quizá requiera un cierto lavado de cara en lo atañe a muebles y decoración. Porque la cocina funciona cada vez mejor y es, sin duda, una de las más grandes de Madrid, tanto desde el punto de vista de la calidad como de la innovación.
Disfrutando de su oficio de cocinero
Últimamente, Paco Roncero sale menos de España que antaño, está más en el restaurante y le queda tiempo para disfrutar con su oficio de cocinero. Además, sigue entusiasmado con su pasión deportiva, convertido en todo un “Iron Man”.
Incluso el nuevo Sublimotion ibicenco ha incorporado tal cantidad de novedades que parece un lugar nuevo, distinto y diferente. Pero mejor. Tras dos décadas de pasión y oficio restaurador, reivindicando también las tapas a través de varios libros de éxito, pendientes de reedición, el cocinero madrileño vive hoy uno de sus grandes momentos.