La purga efectuada por Carles Puigdemont en el Gobierno de Cataluña, en busca de la máxima adhesión al proceso soberanista que dirige, ha vuelto a disparar la dialéctica en pro del referéndum del 1-O hasta el punto de usar a los Mossos d´Esquadra como la argucia de fuerza que garantizará la "normalidad" en la consulta que no entra en los cauces constitucionales. Todo ello entre el jueves y este viernes.
Por ello, el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, ha tomado los micrófonos para salir al paso del ascenso de la temperatura en el desafío secesionista. El dirigente ha reclamado al Ejecutivo de la autonomía catalana que "recupere la sensatez", abandone el "radicalismo absurdo de su obsesión separatista" y "se dedique a gobernar para resolver los problemas de los ciudadanos".
"No entiendo esta obsesión por el proceso de separación cuando todos juntos podemos salir mejor y más rápido de la crisis", ha recalcado el ministro este viernes, en medio de la visita que ha realizado a las dependencias de la Policía Nacional y de la Guardia Civil en Gijón.
En dicha comparecencia, Zoido ha querido asegurar que el Gobierno de Rajoy "dialoga" con la Generalidad para localizar una solución política y constitucional al conflicto. Además, ha hecho hincapié en la voluntad de colaboración efectiva con el fin de que la administración catalana pueda pagar las nóminas "gracias a la financiación del Gobierno de España".
Por último, el ministro ha remarcado que la "radicalización" del discurso independentista "no resuelve los problemas de los ciudadanos" y ha denunciado que "va a llevar a crispar aún más a la sociedad". En este sentido, el titular de Interior ha vuelto a incidir en la necesidad de "fortalecer la conexión" entre el Estado y la administración autonómica para mejorar la seguridad de los españoles y los catalanes.