Lejos ha quedado el intento de Nicolás Maduro por llevar a cabo reuniones "de alto nivel" con la diplomacia estadounidense. Hace un par de semanas solicitó a a Casa Blanca una cita con Donald Trump para limar asperezas tras décadas de malas relaciones. "Empujaré todo lo posible" para estrechar la mano del presidente norteamericano, proclamó el mandatario chavista, que parecía dispuesto a rebajar su radicalismo ideológico en busca de un entendimiento económico y financiero que le ayudara a salvar la papeleta.
Sin embargo, la convocatoria de la Asamblea Constituyente y los continuados actos violentos relacionados con la revolución bolivariana han terminado por llevar al magnate que habita en el Despacho Oval a amenazar al régimen caribeño con duras sanciones si no olvida su intento de modificar la constitución venezolana a partir de fianles de julio. Ha sido entonces, este lunes, cuando el heredero de Chávez ha retomado la dialéctica.
"He decidido activar el Consejo de Defensa de la Nación de acuerdo al 323 de la Constitución, para responder integralmente la amenaza Imperial (...) La respuesta será muy firme, en defensa del Patrimonio histórico Anticolonial y Antiimperialista de nuestra Patria", publicó el dirigente populista en su cuenta en Twitter. "A Venezuela no le da órdenes ni la gobierna ningún gobierno extranjero", proclamó.
A continuación, el anal estatal VTV transmitió imágenes de la instalación del Consejo de Defensa de la Nación en el palacio presidencial de Miraflores. Allí se congregaron miembros del órgano y otros altos funcionarios. Todos ellos llamados a filas por el jefe de Estado a instancias del mencionado artículo 323. Dicho texto expone que el Consejo de Defensa está integrado por el presidente del país, el vicepresidente del Ejecutivo, Tareck El Aissami; el presidente del Supremo, Maikel Moreno; el presidente del Consejo Moral, Tarek William Saab; el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López; y el presidente del Parlamento, el opositor Julio Borges.
"Es el máximo órgano de consulta para la planificación y asesoramiento del Poder Público en los asuntos relacionados con la defensa integral de la nación, su soberanía y la integridad de su espacio geográfico", reza un texto que, sin embargo, no tiene en cuenta que el chavismo no reconoce al Parlamento por haber sido declarado en desacato por el Supremo, hecho que priva a Borges de participación en al cumbre.
"Estados Unidos no se quedará quieto mientras Venezuela se desmorona. Si el régimen de Maduro impone su Asamblea Constituyente el 30 de julio, Estados Unidos tomará fuertes y prontas acciones económicas", señaló Trump en un comunicado este lunes y a partir de ahí se han vuelto a fracturar unas relaciones diplomáticas que están en punto muerto desde finales de 2008, cuando el entonces presidente Hugo Chávez expulsó al embajador norteamericano Patrick Duddy por presuntamente estar involucrado en planes de magnicidio. Desde entonces, los distintos intentos de ambos países por empezar el deshielo no han fructificado.