Editorial

Villar: corrupción como deporte

Jueves 20 de julio de 2017

Ángel María Villar, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, sigue detenido. Se le acusa de haber cobrado comisiones ilegales a costa de partidos de la selección, organizados a tal efecto. En el mundo del fútbol, nadie se ha sorprendido de que esto pasara. Antes al contrario, desde hace ya mucho tiempo -Villar lleva 30 años al frente de la Federación- que era un clamor la opacidad de las cuentas federativas, al punto de que el anterior secretario de Estado para el Deporte interpuso la denuncia que ahora ha destapado todo este asunto.

No es la única federación con problemas. José Luis Sanz y José Luis Escañuela, expresidentes respectivamente de la de baloncesto y tenis, están investigados por motivos similares, aunque de menor cuantía que Villar. Todo lo anterior deja en muy mal lugar al deporte en general y a la marca España en particular, por cuanto ofrece una imagen del país muy poco edificante en el plano institucional.

Con todo, Villar aún dará mucho que hablar. En estas tres décadas ha construido una auténtica red clientelar entre las distintas agrupaciones del fútbol español, garantizándose su apoyo. No es descartable, pues, que Villar quiera seguir en su puesto si encuentra el más mínimo resquicio, por más que tanto la evidencia probatoria como el decoro institucional digan lo contrario, presunción de inocencia aparte.