Editorial

Cuatro graves problemas de nuestra economía

Viernes 21 de julio de 2017

No dejan de producirse buenas noticias sobre la economía española. Las últimas grandes noticias, además, se producen en el peor de nuestros registros, que es el del mercado
laboral. La tasa de paro es todavía del 18,8 por ciento, pero cae a un ritmo acelerado. La caída del paro en junio y, sobre todo, la creación de empleo, dan la medida de la mejora de la economía. Cuando eso ocurre, lo habitual es que las previsiones de crecimiento se revisen al alza. Es lo que ha hecho recientemente el Fondo Monetario Internacional, que ahora aprecia que nuestra economía podría crecer este año un 3,1 por ciento, medio punto más de lo calculado en su anterior apreciación. De la mano del crecimiento, mejoran sus augures sobre el resto de aspectos de la economía española. La institución entiende que “gracias a las reformas efectuadas, la economía se ha vuelto más competitiva, flexible y resistente”.

Mas lo cierto es que las reformas introducidas por el gobierno de Mariano Rajoy son menos de las que necesitaba nuestra economía, e incluso las tres grandes medidas de
política económica (reforma laboral, financiera y de estabilidad presupuestaria), se han quedado a medias de lo que podrían haber sido, bien en su concepción, bien, como en el caso de esta última, por su aplicación desganada y flexible en exceso. Eso quiere decir que todavía hay mucho que mejorar. Y el FMI nos lo señala cumplidamente.

El FMI apunta a dos aspectos de la economía real, y dos de la economía pública. Sobre el sector privado, señala que nuestro mercado laboral sigue restando oportunidades a los trabajadores españoles, y sobre el financiero que todavía quedan flecos importantes de la digestión de la crisis. En ambos casos es imposible no darle la razón.

Por lo que se refiere a la economía pública, la organización presidida por Lagarde sigue mostrando una prevención a reducir el gasto que resulta chocante. Y, si bien reconoce que el nivel de endeudamiento, de la misma medida que el PIB, es peligroso, lo que propone para salir de la situación es subir aún más los impuestos, tanto el IVA como los de cariz pigouviano de carácter medioambiental. Exigir más sacrificios a los ciudadanos y no a un Estado excesivo en su tamaño y sus funciones no es lo más razonable. Por otro lado, incide en que los españoles se preparen para un futuro con un sistema de pensiones público que no cumplirá las expectativas actuales. En cualquier caso, y más allá de los criterios del FMI, lo cierto es que señala graves problemas de nuestra economía, que debemos atender sin dilación.