El 'Cuco' Zianda inauguró su mandato en el Athletic con un empate en Bucarest que dejó un sabor a derrota, pues los vizcaínos, que se adelantaron en el electrónico por medio del su central Laporte, terminaron por ceder las tablas recién comenzado el segundo acto gracias a un gol de Rivaldinho, el hijo del mítico jugador brasileño que triunfo, entre otros, en el Barcelona y en la selección carioca.
El técnico heredero de Valverde dispuso el once pronosticado, ya usado en el ensayo ante el Brujar, en busca de la posesión. Sabía que su rival se iba a atrincherar y así aconteción. Entonces, se planteó un partido de tensión y paciencia, en el que cada error costaría uan contra y en el que la técnica debía mandar sobre cualquier otro fator. Y la horizontalidad fue la manera visitante de llevar el control.
Aunque la profundidad brillaba por su ausencia, debido a la superpoblación central planeada por los rumanos, el balón parado surtiría de soluciones ofensivas a los españoles, con Beñat como maestro de ceremonias. El mediocentro lanzó una falta que cabeceó desviada Etxeita, en el cuarto minuto, y a la salida de un córner ejecutado con brillantez los rojiblancos harían diana: la conexión Beñat-Etxeita fabircó una pelota suelta en el segundo poste que Lapote rebañó hacia la red.
Corría el 20 de juego y el Dínamo, inoperante en lo creativo hasta entonces, despertó ante la urgencia que pautaba el marcador. Subiría líneas los locales pero su falta de tino alimentaría la calma de Herrerín, sólo soliviantada por las acciones descontextualizadas de Salomao. En ese paisaje decidió el Athletic amoldarse a la formación de robo y salida y su cierre se manejó con seriedad para que una jugada entre Susaeta y Aduriz fuera cabeceada lamiendo el poste por Raúl García.
Sin embargo, a pesar e haber llevado el peso del duelo y de las ocasiones, el conjunto vasco sufriría en la reanudación el golpe que le inquieta de cara a la vuelta en San Mamés. El protagonista fue Rivaldinho: entró en el descanso y revolucionó el envite. La velocidad combinativa y verticalidad de los rumanos se multiplicaron y las acciones del carioca, que avisó con un testarazo cerca del larguero -minuto 51- llegarían a la orilla en el 54.
La perla brasileña, de ilustre ancestro, enganchó un cañonazo impío desde 30 metros que se coló por la escuadra de un Herrerín impotente. La diana, extraordinaria, fue festejada como merecía por el mismísimo Rivaldo, presente en el palco del Estadio Nacional. Y esa pintura que significaba el empate llenó de convicción a un sistema local que logró imòner la anarquía y el ida y vuelta.
En ese intervalo y compás sufriría un Athletic más pendiente de guardar el empate para resolver en Bilbao que de sentenciar. Pero su calidad le ofreció una ocasión de oro para acometer lo segundo: Aduriz chutó un disparo cruzado que Penedo envió a córner -minuto 69- y, a continuación, Muniaín cabeceó un córner botado por Beñat -trompicado- que un zaguero sacó bajo palos.
El desenlace acogería una punzada de los rumanos, que en el minuto 75 forzaron a Herrerín a realizar una parada de póster (hubo de reaccionar al desvío de una falta lanzada que Balenziaga modificó la dirección). A partir de ese momento, y con Mikel Rico en el verde, el Athletic puso un lazo y domesticó al Dínamo para anestesiar lo restante y dejarlo todo visto para la sentencia de 'La Catedral'. El próximo jueves.
- Ficha técnica:
1 - Dínamo de Bucarest: Penedo; Romera, Nedelcearu, Katsikas, Filip; Hanca, Busuladic (Rivaldinho, m.46), Salomao; Mahlangu, Nascimento (Paul Anton, m.84) y Nemec (Albín, m.67).
1 - Athletic Club: Herrerín; De Marcos, Etxeita, Laporte, Balenziaga; Beñat (Mikel Rico, m.81), Vesga; Susaeta (Lekue, m.67), Raúl García (Sabin Merino, m.89), Muniain; y Aduriz.
Goles: 0-1, m.21: Laporte. 1-1, m.54: Rivaldinho.
Árbitro: Tore Hansen (Noruega). Mostró tarjetas amarillas a Nascimento (33), Romera (49), Rivaldinho (55), Hanca (61) y Nedelcearu (92), del Dínamo, y a Muniain (30), del Athletic.
Incidencias: Partido de ida de la tercera eliminatoria previa de la Liga Europa disputada en el Estadio Nacional de Bucarest ante unos 26.000 espectadores. Los jugadores del Dínamo saltaron al campo con camisetas de apoyo al futbolista del Athletic Yeray Álvarez, que está siendo sometido a un tratamiento de quimioterapia debido a un cáncer testicular.