El bebé británico Charlie Gard ha muerto este viernes tras ser desconectado de los equipos de respiración asistida que le mantenían con vida. Sus padres lo han comunicado: "Nuestro pequeño se han ido". Con esa marcha hacia la Casa del Padre afirmo que “Yo también soy “Padre de Charlie”. Durante las semanas que ha durado este sufrimiento para los padre del niño, Connie Yates y Chris Gard he sentido y he rezado por ellos, como supongo habrán hecho miles de católicos en todo el mundo.
Los padres abandonaron el pasado lunes la batalla legal por mantenerlo con vida y tampoco han podido cumplir su deseo de que el niño falleciese en el domicilio familiar, ya que una orden judicial concretó que debía morir en un hospital especializado en enfermos terminales.
Una batalla legal perdida pero una gran lección para todos los que consideramos que la vida es el mayor don que nos ha dado Dios y que hay que respetarla desde el momento de la concepción hasta la muerte natural..
Como no podía ser de otra manera, nada más conocer la noticia, el Papa Francisco publicó el siguiente tweet en su cuenta: "Encomiendo el pequeño Charlie al Señor, y rezo por sus padres y por todas las personas que lo amaron". Gracias a sus padres por la lección recibida.