"La última prueba demostró la fiabilidad de nuestro misil intercontinental y nuestra capacidad para lanzarlo de manera sorpresiva desde cualquier lugar y en cualquier momento", proclamó el régimen de Pyongyang en un comunicado emitido por su agencia KCNA tras el lanzamiento del segundo misil balístico intercontinental en lo que va de mes. Es más, el hermético país asiático ha redoblado su temperatura dialéctica tras la ignición criticada por toda la comunidad internacional, incluida la ONU.
El éxito de la prueba del misil constituye, según han publicado las autoridades de Corea del Norte, una "severa advertencia" a Estados Unidos. "La amenaza de guerra de Washington solo nos lleva a prepararnos más y a justificar nuestro desarrollo de armas nucleares", argumenta un texto que añade que todo el territorio estadounidense está dentro del rango de alcance de los proyectiles.
Según relata el departamento de Defensa del país que desafía a Occidente desde su militarización hiperbólica, el lanzamiento del misil Hwasong-14 se realizó bajo la supervisión del líder norcoreano, Kim Jong-un, y que el proyectil voló 998 kilómetros durante unos 47 minutos y que alcanzó una altitud máxima de 3.724,9 kilómetros antes de caer en el Mar de Japón (llamado "Mar del Este" en las dos Coreas).
Según se calcula, el misil lanzado este viernes sería el mayor alcanzado por uno de ese tipo (ICBM). Superior al disparado el 4 de julio, el primero lanzado por Pyongyang y que alcanzó una altura máxima de 2.802 kilómetros. Dicho misil, según se ha corroborado desde Corea del Norte, es capaz de efectuar correctamente la reentrada en la atmósfera (algo indispensable para golpear con precisión un objetivo) y que tiene capacidad para equipar una cabeza nuclear.
Sin embargo, ese extremo y el de considerar que tiene capacidad para alcanzar cualquier punto de la geografía norteamericana han sido desmentidos por expertos estadounidenses e internacionales.
China se ha añadido a la polémica para hacer un llamamiento a Corea del Sur y a Estados Unidos con respecto al asunto: les solicita formalmente que detengan el despliegue del escudo antimisiles (THAAD) y que repeten las preocupaciones que ese tema generan a Pekín. Según ha informado la agencia oficial de noticias Xinhua, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Geng Shuang, declaró que "la parte china está profundamente preocupada por la situación".
Geng, que recordó la oposición frontal china ante el polémico THAAD desde el principio, efectuó estas manifestaciones en respuesta a la solicitud del presidente surcoreano, Moon Jae-in, de aumentar el despliegue del escudo con cuatro lanzadores móviles más, toda vez que Pyongyang hubiera lanzado su segundo misil balístico intercontinental en el presente julio.
El gigantre asiático considera que la construcción del escudo antimisiles no abordará las preocupaciones de seguridad de la República de Corea ni contribuirá a la desnuclearización de la península, sino que dañará gravemente el equilibrio estratégico regional y los intereses de seguridad de los países de la región. En consecuencia, la tensión entre China y su vecina ha ido aumentando en los últimos meses. No obstante, defiende que el sistma del THAAD podría usar sus radares para extraer información de las instalaciones militares chinas.