Juan Carlos Monedero ha vuelto a tomar un micrófono. En esta ocasión lo ha hecho en Barcelona. Primero para tratar de pastorear la brecha sangrante escenificada este sábado por Podem Catalunya y con respecto a la cúpula madrileña de la formación morada; y, en segundo término, oara ofrecer su pensamiento en torno al referéndum secesionista y a los dos actores principales de la trama: el Gobierno de España y el Govern de la Generalidad catalana.
Después de un encuentro con representantes de las limpiadoras de hotel, las llamadas 'kellys', el cofundador de Podemos ha denunciado que a Carles Puigdemont lo único que le interesa es "el reparto del voto independentista" en las próximas elecciones, catalogando a la consulta ilegal del 1 de octubre como un mero "simulacro de referéndum que tiene todas las trazas de no llegar a ningún lado".
Según el politólogo, la Generalidad sigue un devenir de "huida hacia adelante" por el que "trata de que nos olvidemos de que su partido ha sido copartícipe de los recortes en sanidad, en educación, de los desahucios, de la corrupción, y no quieren que hablemos del 3 %", y ha asegurado que el Govern "hace un mal diagnóstico si no reconoce que España ha cambiado en los últimos años" y que "hay el espacio para construir un referéndum pactado, porque el PP ya no representa a España".
Según su análisis, "el PP, en lugar de dar respuesta a las necesidades de los españoles, de luchar por un contrato social que tenga realmente derechos laborales, ofrece argumentos sobre cosas que pasan fuera de España o sobre la amenaza de que se rompe España". "Su inmovilismo conduce a un choque de trenes", ha criticado. Y también ha guardado ácido para asestar a Podem Catalunya el siguiente palo: "Es momento de volver a sincerar el compromiso de los círculos de las bases con una dirección que creo que no está llevando a buen puerto esto que nos llevó a nacer".
Por último, el político ha apelado a escuchar a colectivos como las 'kellys', que representan "una reivindicación feminista y una dignificación del trabajo": "No puede ser que se pague un euro y medio por hacer una habitación en un país que lleva a las portadas de los periódicos el aumento de las visitas turísticas a España como un ejemplo de modernidad, y al mismo tiempo vuelve a la Edad Media en cuanto a las condiciones laborales".