Opinión

Cataluña, objetivo: fastidiar las vacaciones

Y DIGO YO

Javier Cámara | Jueves 03 de agosto de 2017

Cuando no es por una cosa es por la otra. Suele pasar. La política, como la vida, no tiene un guión fijo al que ceñir los planes de un partido político y, con él, los medios de comunicación, que esperan para informar de lo que suceda. El año pasado fue la inestabilidad de un Gobierno en funciones y la posibilidad de convocar elecciones y este la inestabilidad de un Gobierno con ansias de independencia y la posibilidad de que otro Gobierno, el central, el que manda, actúe en consecuencia.

El Ejecutivo de Puigdemont no se ha ido de vacaciones y el de Rajoy tampoco. Así, Gobierno, Fiscalía General y Tribunal Constitucional, las principales instituciones del Estado necesarias en caso de que el proceso soberanista en Cataluña se ponga en marcha de forma definitiva, se encuentran este agosto en “alerta”. La idea es que el Ejecutivo pueda contestar en menos de 48 horas a cualquier movimiento independentista.

En principio, Rajoy no espera tener que volver a reunir a su gabinete hasta principios de la segunda quincena del mes veraniego por excelencia, aunque nunca se sabe. Y menos con los que buscan la más mínima oportunidad para tocar un poco las narices a todo el personal.

Como fuere, toda esta alerta, todos estos políticos y funcionarios de guardia por si deciden levantar la voz en Cataluña, no habría sido necesaria si Rajoy hubiera actuado antes con contundencia. ¿Y a qué me refiero con esto de haber actuado antes? Simplemente, a explicar a los ciudadanos de verdad preocupados por lo que pase con la cuestión catalana –hay muchos a los que, literalmente, se la trae ‘al pairo’– cuál es la razón por la que no se hace nada.

No hay más que echar un vistazo a Internet, redes sociales y comentarios en periódicos y blogs, para darse cuenta de que la solución propuesta por la ciudadanía es de lo más variopinta: desde no hacer nada (algo de lo que siempre se acusa a Rajoy, este es otro de sus ‘sanbenitos’) y pasando por aplicar el artículo 155 hasta mandar al Ejército.

Se puede entender que no se haga algo hasta que no se ha hecho algo ilegal, pero ¿no se ha hecho ya? ¿Está permitido aprobar leyes de desconexión de una comunidad autónoma con respecto del Gobierno de un país? ¿Se puede destituir a un cargo importante porque no está a favor de la independencia?

Por mi parte, solo lamento la tremenda pérdida de tiempo que está suponiendo para miles de catalanes ilusionados con eso precisamente, una ilusión que no se va a cumplir. Cada día que pasa son menos los convencidos de que la independencia se consiga y más los que se van chocando con el muro de la realidad. Hasta en la CUP hay quien pierde la esperanza.

La “cosa” es tan sencilla como que mientras no se utilicen los cauces legales pertinentes para, finalmente, después de un tiempo, nada corto, conseguir votar algo que hoy por hoy es ilegal, no se va a conseguir nada. Eso sí, están consiguiendo lo de siempre: hacerse las víctimas ante quien quiera creérselo y, desde luego, fastidiar las vacaciones. ¡Con lo a gusto que estarían en Cataluña simplemente con el culebrón Neymar!