Editorial

Inmigración: un problema europeo insoslayable

Jueves 10 de agosto de 2017
Como suele suceder en estas fechas todos los años, se recrudece la presión migratoria en las fronteras exteriores del Mediterráneo europeo con todo el cortejo de tragedias que ello conlleva.

Los diversos gobiernos griegos e italianos llevan años sufriendo una presión intolerable que, fuera ya de los dramas personales, está cambiando -a peor- el clima político en esos países de la Unión. Para nadie es un secreto que el resultado del brexit no es explicable sin los descabellados campamentos de inmigrantes en Calais, a las puertas del Reino Unido. Y también estos días, hemos asistido a varios asaltos, más o menos violentos, contra las vallas de Ceuta y Melilla con episodios lamentables.

No es, pues, sorprendente que llevemos ya un tiempo contando con sondeos de opinión fiables que registran un creciente estado de alarma en la ciudadanía de la Unión Europea. El clima político se está enrareciendo y está cambiando aceleradamente. A peor. El auge de corrientes populistas, xenófobas, racistas e insatisfechas con la UE han aparecido pujantes en Holanda, en Francia, en Hungría y hasta en Alemania.

Si se quiere evitar que el brexit se convierta en un ejemplo, en lugar de una lamentable excepción, la UE debe adoptar al respecto una política coherente y sólida. Y debe imponerla de forma que la ciudadanía recobre una sensación de seguridad y garantía.