Ensayo general de lo que puede ser la nueva estrategia de la izquierda. El laboratorio es Castilla-La Mancha, donde dos miembros de Podemos entraron en el Gobierno del presidente autonómico Emiliano García-Page, que en el pasado se mostró muy crítico con posibles acuerdos de los socialistas con las formación morada. Preguntado por el asunto, Page asegura, por el momento, que no ve “exportable” el acuerdo político al resto del país, aunque Pablo Echenique, que facilitó la investidura al PSOE en Aragón sí se ha atrevido a afirmar que lo que ocurra en Castilla-La Mancha puede “marcar el rumbo” para una moción de censura contra el PP.
El acuerdo entre ambas formaciones se ha escenificado esta mañana, cuando José García Molina, secretario regional de Podemos, tomaba su cargo como vicepresidente segundo del Gobierno de Castilla-La Mancha, mientras que Inmaculada Herranz estrenaba cartera como consejera de coordinación del Plan de Garantías Ciudadanas.
Emiliano García-Page ha insistido en que "no hay que sacar conclusiones de ningún tipo" de lo ocurrido en Toledo, ni tiene que ser "exportable" a otras comunidades autónomas o al resto de país.
Sin embargo, a la toma de posesión de los dos miembros de Podemos ha asistido el secretario de Organización del partido, Pablo Echenique, quien ha tomado el protagonismo de la jornada al asegurar que espera que "algo" de lo ocurrido en Toledo sea extrapolable al conjunto del país.
Según Echenique, las elecciones de 2020 están “demasiado lejos” y la corrupción es “demasiado intensa”, de forma que ha abogado por “echar” al Gobierno del PP mediante una nación de censura, para la cual será necesario “un paso adelante del PSOE”.