Una antigua cordillera en Marte conserva un complejo pasado volcánico y tectónico con signos de interacción de hielo y agua. Así lo demuestran unas imágenes tomadas por la sonda Mars Express de la ESA, que muestra las montañas de Thaumasia y Coracis Fossae, que limitan con la enorme planicie volcánica de Solis Planum por el sur.
"La región se halla al sur del enorme sistema de cañones de Valles Marineris, sobre los volcanes de Tharsis, y está fuertemente asociada al estrés tectónico que se produjo durante su formación, hace más de 3.500 millones de años", explica la Agencia Espacial Europea.
A medida que el abultamiento de Tharsis se llenaba de magma durante los primeros mil millones de años del planeta, "la corteza circundante iba extendiéndose y fracturándose, hasta acabar por derrumbarse en fosas". Aunque Valles Marineris es una de las consecuencias más evidentes, "los efectos se aprecian incluso a miles de kilómetros de distancia".
Este tipo de estructuras tectónicas, cuenta la ESA, "pueden controlar el movimiento del magma, el calor y el agua bajo la superficie, provocando actividad hidrotermal y producción de minerales.
También hay pruebas de formación de valles por erosión de aguas subterráneas y escorrentía superficial al mismo tiempo que la actividad tectónica daba forma al paisaje. La erosión acuática, señala, es lo que ha hecho que las fosas se hayan visto parcialmente enterradas y fuertemente modificadas. Más tarde, una serie de procesos glaciales continuaron cambiando la región.