Editorial

Con Trump no se gana para sustos

EL IMPARCIAL | Miércoles 16 de agosto de 2017

En escasísimo lapso de tiempo, Donald Trump ha lanzado dos perlas dignas de figurar entre los más granado de sus ocurrencias, que cada día van engrosando un volumen de un sinfín de páginas. Por un lado, entró al trapo de las amenazas y provocaciones de Corea del Norte, vertidas por el tirano Kim Jong-un -se encontrarían, le dijo Trump, “con fuego y furia nunca antes vistos”-, que en absoluto acalló a Kim Jon-un. Muy al contrario, le dieron
alas para seguir con la escalada dialéctica bélica, mientras los mercados se resentían y no dejaba de producirse gran inquietud mundial.

Por otro, el presidente norteamericano en uno de sus frecuentes prontos dijo que no descartaba una acción militar en Venezuela. Trump no sólo le hizo el mejor regalo a Nicolás Maduro, sirviéndole en bandeja munición para su retórica antiimperialista, sino que destapó la caja de los truenos en Hispanoamérica, despertando el rechazo en gobiernos que no tienen ninguna simpatía por el chavismo. Pero parece que el mandatario estadounidense
no se quedó a gusto y la ha liado con motivo de los trágicos sucesos de Virginia.

Después de la manifestación de Charlotteville, declarada ilegal por el Ayuntamiento y protagonizada por supremacistas blancos, neonazis y Ku Klux Klan, que sembró el caos y se cobró tres víctimas mortales y varios heridos, Trump no condenó explícitamente a los grupos convocantes de la marcha, repartiendo la responsabilidad de los gravísimos sucesos entre estos y una contramanifestación. Su tibieza fue muy criticada, incluso por miembros de su partido, y hasta su hija Ivanka colgó un tuit directo: “No debe haber lugar para el racismo en esta sociedad, el supremacismo blanco y los neonazis”.

Las críticas y presiones consiguieron que Trump diera una breve rueda de prensa, en la que no se permitieron preguntas, donde condenó de forma explícita a los supremacistas y dijo: “El racismo es el mal y aquellos que causan violencia en su nombre son criminales y matones”. Pero esta postura duró bien poquito. Apenas veinticuatro horas después, Trump volvió a las andadas distribuyendo otra vez la culpa y diciendo que había gente buena y mala en ambas partes. Con Trump la administración norteamericana -y el mundo entero- no gana para sustos.