El Rey, Rajoy y Puigdemont junto con el arzobispo de Barcelona en la misa de homenaje a las víctimas en la Sagrada Familia es la imagen de El Mundo para su primera página. Destaca: “La célula preparó el atentado durante 6 meses sin obstáculos” y en el mismo texto resalta: “Los yihadistas de Alcanar siguieron el mismo patrón que el 11-M”. Toda la portada es destinada a los atentados de Cataluña con las siguientes informaciones: “La CUP llama al boicot contra el Rey: “Financia el terrorismo”; “Los colectivos musulmanes salen a la calle contra la violencia” y declaraciones del padre de los hermanos Oukabir: “A mis hijos los ha vuelto locos el imam”.
Aunque alaban el éxito de las fuerzas policiales españolas en los atentados de Cataluña y reconocen que “la seguridad absoluta no existe”, el editorial critica la falta de seguimiento del chalet de Alcanar por parte de los agentes locales y Mossos d’Esquadra: “Es evidente que no se siguieron los mínimos protocolos de seguridad propios en una situación de alerta cuatro sobre cinco en amenaza terrorista”. Por ello, invita a reflexionar sobre “todo este cúmulo de errores” y aconseja “mantener un mayor nivel de alerta e intensificar la colaboración entre los diferentes cuerpos, autonómicos y nacionales”.
Editorial también para “el uso indecoroso” de los independentistas en los atentados. Reproches para la CUP, Raül Romeva y el consejero de Interior por su actitud y felicitaciones para Mariano Rajoy y el Rey.
Sobre la foto de portada del domingo en este diario escribe Iñaki Gil. “Es lícito publicar fotos terribles de un atentado. Se puede y hasta se debe”. “Una fotografía de prensa es un material informativo, no estético”. Admite el horror de la imagen y justifica: “Pero es que lo que pasó fue terrible”.
“La desunión llega al pacto antiterrorista: ERC y PDeCAT sólo van de ‘observadores’”, mientras que Forcadell mantiene la reunión para tramitar la ley del referéndum con el soberanismo dividido y la CUP no irá a la manifestación si van el Rey y el Gobierno porque “financian el terrorismo”, dice La Razón citando al partido antisistema. En la fotografía, el padre de Mohamed y Omar Hychami, dos de los terroristas abatidos. “Tienen que controlar a los imanes, sólo buscan jóvenes con la cabeza pequeña”.
Habla de división José María Marco en estas páginas, dice que el principal de los objetivos de los islamistas es “sembrar la desunión en las democracias liberales”. Afirma que los yihadistas “demuestran tener una muy fina percepción de lo que son las democracias liberales”. En el editorial del diario va en el mismo sentido al decir que “la unidad antiyihadista es un deber”.
El País afirma que la policía “investiga la conexión internacional del imán de Ripoll”. Dic que las pesquisas apuntan a que Es Satty se radicalizó tras contactar con algún miembro del Estado Islámico y que viajó a Marruecos, Bélgica y Francia. La imagen es para un homenaje espontáneo a los mossos. Dice este diaro también que “la CUP rompe la unidad de los partidos contra el terror” ya que no acudirá a la manifestación de repulsa si van el Rey o el Gobierno.
Duro editorial de este diario contra la CUP por no querer asistir a la manifestación contra el terror. Un fragmento: “El peso que ha obtenido esta formación —cuya ideología radical y sus métodos de actuación no son compatibles con lo aceptable en una democracia— y la forma de condicionar a Junts pel Sí es injustificable. Es hora de que el PDeCAT (heredero de CiU) y ERC pongan coto a los desmanes a los que ha llevado su exceso de poder. Si la CUP no es capaz por sí sola de comprender que representa al pueblo de Cataluña en el Parlament —con todas sus sensibilidades— y que todas las víctimas merecen una movilización marcada por la unidad, tal vez es hora de que sus socios se lo hagan comprender rompiendo de raíz su relación con ellos”.
ABC con foto de la multitud en las Ramblas y su vuelta a la normalidad, titula: “El imán de Ripoll viajó a un feudo yihadista belga en 2016”. Acompaña la información con los siguientes apoyos: “La matanza fue preparada desde febrero, dos meses después del viaje a Zúrich de dos de los terroristas” y “El líder espiritual de la célula estuvo relacionado con un reclutador de muyahidines detenido en 2006 en Barcelona”.
“El separatismo es la enfermedad moral de Cataluña. No hay que engañarse con los actos de duelo público tras los atentados de Barcelona y Cambrils, porque apenas han podido tapar la pulsión segregacionista que se ha instalado en la política catalana”, comienza el editorial. “Nada de esto es anómalo, por desgracia, sino coherente con la pérdida de valores en parte de la sociedad catalana, que consiente ser gobernada por una clase política incapaz de adaptar su discurso a una masacre terrorista”, prosigue.