Juana Rivas, que hoy ha sido puesta en libertad provisional, ha declarado a su salida de los juzgados de Granada: "No me voy a la cárcel, me voy a mi casa con mis niños y vamos a seguir peleando".
En declaraciones a los periodistas, Juana Rivas se ha felicitado de que en el juzgado se ha encontrado "un juez humano, un ser humano que me ha escuchado porque quería que escuchara lo que estaba pasando".
La titular del Juzgado de Primera Instancia número 3 de Granada adoptó como nueva medida de protección la retirada del pasaporte de los dos hijos de Juana Rivas así como la prohibición de su salida del territorio Schengen, sin autorización del padre o sin permiso judicial. La restitución de los menores al padre es la principal medida de protección ya adoptada, con anterioridad a la vista mantenida ayer entre la juez y los abogados de las dos partes.
Las restantes medidas solicitadas por el padre de los menores han sido desestimadas por la juez ya que son los tribunales italianos los competentes en resolver otros aspectos, como puede ser la patria potestad de los progenitores, han informado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
Rivas sólo ha respondido a las preguntas de su abogada, y se ha negado a contestar a la fiscalía. El titular del Juzgado de Instrucción 9 de Granada debe decidir ahora si decreta prisión preventiva o libertad con cargos.
Juana Rivas ha llegado pasadas las 11.00 horas a la sede judicial de La Caleta, donde se han congregado al menos un centenar de personas. Su asesora jurídica y directora del Centro Municipal de la Mujer, Francisca Granados, ya había difundido horas antes diferentes mensajes para pedir el apoyo “muchos y muchas” a la puerta de los juzgados. Allí se han concentrado otras víctimas de malos tratos gritando consignas como "Todos somos Juana" o "Nos tocan a una, nos tocan a todas". Según Granados, Rivas "no es una prófuga, ni va a huir de la justicia" y trasladará ante el juzgado que uno de sus dos hijos, el mayor de 11 años, pueda ser escuchado.
Para contar también con el respaldo del presidente de Gobierno, Juana Rivas envió el pasado 21 de agosto una carta a Mariano Rajoy con el objetivo de interceda por ella y los menores. La mujer expone su situación y les traslada que ha estado haciendo "lo único que puede hacer como madre, proteger" a sus dos hijos de 11 y tres años. En la carta de tres páginas recuerda que el pasado 18 de mayo del 2016 tuvo que "huir del infierno" en el que vivían sus hijos y ella en Italia, "sometidos a la violencia diaria de su padre". "Él es un maltratador reincidente", subraya en el escrito Juana Rivas, que relata que ella y sus hijos nacidos en España han vivido "historias de terror en completa soledad, un maltrato severo físico y psicológico".
La madre solicita ayuda, admite que la situación los ha llevado a "un callejón sin salida con consecuencias irreparables" para el resto de sus vidas, y asegura que no ha querido "evadir la ley". Consumidas ya las vías judiciales en España, incluida la negativa del Tribunal Constitucional, Juana Rivas escribe: "Hoy él (Francisco Arcuri) se pasea libre en mi ciudad mientras yo me escondo aterrorizada por mis hijos, con toda mi energía puesta en que ellos no acusen esta situación insostenible" y añade: "Por favor, ayúdenme".