Editorial

La montaña rusa de Trump

Martes 22 de agosto de 2017

Donald Trump siembra el desconcierto un día sí y otro también en la Casa Blanca. Y en el mundo entero, pues las decisiones que parten del Despacho Oval afectan y tienen resonancias y consecuencias en todo el planeta. Y es que con el mandatario norteamericano cuando no es una cosa es otra, entrelazando declaraciones y actuaciones polémicas. Algo que se le da muy bien y a lo que tiene cogido el gusto ya desde su campaña electoral a la presidencia. Ingenuamente, se pensó que al llegar al poder cambiaría, o, al menos, moderaría su estilo, pero no ha sido así.

En siete meses, Trump ha batido el récord de destituciones en su equipo. El último, Steve Bannon, uno de sus más dilectos consejeros y fiel estratega que desempeñó un papel fundamental en su llegada a la Casa Blanca. La salida de Bannon, personaje controvertido donde los haya y que ahora regresa a su publicación de tintes populistas de Breitbart News –desde dónde es una incógnita si seguirá apoyando o no a su antiguo jefe-, se ha unido a otras, sumando diez destituciones en su equipo, que se elevan a catorce si contamos a miembros de la Administración.

Recientemente, Trump se descolgó entrando al trapo de las provocaciones de Corea del Norte, anunciando que no descartaba una acción militar en Venezuela, y creando un lío monumental en relación con la manifestación de los supremacistas blancos en Charlotteville. Y, no contento con todo ello, acaba de manifestar de buenas a primeras que atacarán Afganistán. Trump ha convertido la Casa Blanca en una montaña rusa. Y nunca mejor dicho, pues aún no está resuelto el escándalo de sus muy probables conexiones con Rusia durante su campaña.