Miércoles 23 de agosto de 2017
La Candidatura de Unidad Popular (CUP) tiene secuestrado al Gobierno de la Generalitat, a la que somete a continuos chantajes, so pena de retirarle su apoyo. En su frenética huida hacia adelante, los secesionistas estaban dispuestos a aliarse con cualquiera. Aun con aquellos que pretenden socavar las mismas raíces del Estado de Derecho y la democracia, que plantean como modelo una ideología caduca y que solo ha traído miseria y represión allí donde se instaló, y que cantan alabanzas de “paraísos” como la Venezuela de Nicolás Maduro, a donde han viajado en numerosas ocasiones para rendirle pleitesía y enrolarle en el delirio de la secesión. En la mente de todos está la imagen de un Maduro portando la estelada en una fotografía con miembros de la CUP.
La CUP tiene escasa representación en el Parlamento catalán, pero sabe que a Puigdemont le resulta imprescindible su apoyo para mantenerse en el poder. Por lo que este transige con carros y carretas, para no perder el respaldo de los anticapitalistas. Pese a que los antisistema les desprecian, como manifiestamente diáfano ha quedado en el cartel de la CUP sobre el referéndum ilegal en el barren también a Artur Mas. Un cartel que es un calco de uno donde Lenin “barría” a “la escoria de la tierra”.
Los secesionistas y la Generalitat están aprovechando la tragedia de los atentados para hacer política en beneficio del procés -sobre el cual, por cierto, la CUP acaba de hacer un llamamiento incitando a la desobediencia frontal al Estado-. Y la CUP ha lanzado un chantaje en torno a la manifestación contra el terrorismo que se celebrará en Barcelona el próximo día 26. La formación de ultra izquierda amenaza con no ir a la manifestación si está el Rey o tiene en ella una presencia destacada, bajo la miserable excusa de que el Rey y Rajoy son “indirectamente responsables” de los atentados. Muy tibia ha sido la respuesta de Puigdemont ante semejante despropósito. Hay que dejar muy claro a la CUP que es muy libre de ir o no a la manifestación, pero en ningún caso se ha a ceder a su chantaje.