Editorial

Turbulento nuevo curso para Rajoy

Lunes 28 de agosto de 2017

Después de la tensión en la manifestación de Barcelona, donde los secesionistas increparon a Su Majestad el Rey, a Rajoy y a su Gobierno y sembraron la marcha de esteladas -aunque, pese a todo, no consiguieron acallar la voz de la mayoría por la unidad frente al terror-, el nuevo curso político no se le presenta al presidente del Ejecutivo precisamente en calma. Y no ya solo porque está a la vuelta de la esquina el 1 de octubre, momento en el que la Generalitat quiere escenificar y consumar su desafío al Estado y saltarse la ley a la torera con su referéndum ilegal. Para ir calentando motores, Carles Puigdemont un día sí y otro también grita que se celebrará por encima de todo y que ya tiene una buena remesa de urnas.

Pero antes de esto, Mariano Rajoy tendrá que enfrentarse esta semana a una comparecencia urgente y extraordinaria ante el Pleno del Congreso para explicar su presunta responsabilidad política en el caso Gürtel. PSOE y Podemos, responsables de la iniciativa, lograron el apoyo de ERC, PNV, PDeCat, Compromís y Bildu, y la abstención de Ciudadanos, con lo que el PP se quedó solo y no pudo evitarla. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, se mostró especialmente satisfecho de la buena disposición de Pedro Sánchez a la unidad de acción para “dejar al PP fuera de las instituciones”. Es decir, azuza a Sánchez a retomar la posible moción de censura. Pretensión harto difícil, pues las matemáticas no engañan y para que esa moción tuviera alguna posibilidad de prosperar necesitarían recurrir a los secesionistas. Quizá Sánchez, en sus anhelos monclovitas, estaría dispuesto a ello, pero no sin disputa con pesos pesados del socialismo y la gran mayoría de su partido.

Es evidente que forzar la comparecencia de Rajoy, que ya declaró sobre el mismo asunto en la Audiencia Nacional, tiene el fin principal de desgastarle, aunque esta pretensión no es ajena al funcionamiento de la oposición en cualquier Parlamento. El PP ha criticado que la oposición está obsesionada por la corrupción, diciendo que “vamos a parecer extraterrestres con la que está cayendo en España”. Pero salirse por la tangente no va ocultar que la preocupación por la corrupción es de todos los ciudadanos. No es evidentemente el único, pero el PP ha tenido en su seno casos muy graves y muy cercanos al Presidente del partido, y no está de más que los aborde desde las más altas instancias. Y, sobre todo, que habilite el máximo de medidas y mecanismos para que nunca vuelvan a repetirse algo que es historia y que debería seguir siéndolo.