Salud

Europa vence su primer pulso en la lucha contra el cáncer

baja la mortalidad

Viernes 04 de julio de 2008
De acuerdo con los resultados del informe, que se publican en «European Journal of Cancer», el boletín oficial de la Organización Europea del Cáncer, el 26% de los nuevos tumores que hay cada año en el mundo se producen en Europa, donde, sólo en el año 2006, se pronosticaron unos *3,2 millones de casos *y 1,7 millones de personas murieron a causa de un tumor. Los más diagnosticados son los de próstata, pulmón y colon en hombres, mientras que en mujeres el principal es el de mama, seguido del colorrectal y de útero (ver gráfico). Los más mortíferos son el de mama, pulmón, colon y
próstata.



Aunque las muertes por cáncer se han reducido en Escandinavia, las islas Británicas, Alemania y Francia, incluyendo los tumores relacionados con el tabaco -excepto en mujeres, que siguen creciendo debido a su mayor tabaquismo-, hay más casos achacables a la obesidad, como el de colon/recto y el de mama postmenopáusico.

En España se ha dado un fenómeno similar. Los índices de mortalidad y supervivencia mejoran en casi todos los índices, con la excepción de los relacionados con el aumento de peso y el sedentarismo, gracias a mejores diagnósticos tempranos, el acceso de más capas de la población a nuevas y
mejores terapias y seguimientos y tratamientos especializados.

Próstata y mama, la pandemia del Viejo Continente
El cáncer de próstata, achacable en gran parte al aumento de peso y el de mayor incidencia en hombres, pasó en España entre 1994 y 2002 de 29 casos diagnosticados por cada 100.000 habitantes a 56, casi el doble, con un aumento promedio anual del 9%, a pesar de lo cual la mortalidad se redujo de casi 14 al año a algo menos de 12, un 2,1% menos al año. En cuanto al de mama postmenopáusico, responsable del 29% de los diagnósticos de cáncer femenino en el Viejo Continente, pasó en España, en el mismo periodo, de 55 a 73 casos/100.000 habitantes/año, reduciéndose su mortalidad de 17,5 a algo menos de 14.



El informe pone de manifiesto la «amplia variedad de hábitos» entre los países miembros, lo que afecta a la incidencia, supervivencia a los cinco años de diagnóstico y mortalidad tanto como el acceso a los mejores tratamientos. «La prevención en Europa va en la buena dirección, con una mayor supervivencia gracias a una combinación de diagnóstico temprano y un mejor acceso a las terapias», destaca el trabajo, que insiste en que frenar el sobrepeso y el hábito de fumar son prioridades a la hora de ganar la próxima batalla al cáncer.

En definitiva, el buen hacer de las autoridades sanitarias europeas, los avances científicos y la lucha contra el tabaquismo han dado sus frutos, pero el fracaso de las políticas antitabaco en mujeres y en Europa central y del este, sumado al sedentarismo y los malos hábitos alimenticios -es decir, la obesidad- que asolan el continente, lastran los esfuerzos para acabar con una lacra que supone la primera causa de muerte a mediana edad.

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