De acuerdo con los resultados del informe, que se publican en «European Journal of Cancer», el boletín oficial de la Organización Europea del Cáncer, el 26% de los nuevos tumores que hay cada año en el mundo se producen en Europa, donde, sólo en el año 2006, se pronosticaron unos *3,2 millones de casos *y 1,7 millones de personas murieron a causa de un tumor. Los más diagnosticados son los de próstata, pulmón y colon en hombres, mientras que en mujeres el principal es el de mama, seguido del colorrectal y de útero (ver gráfico). Los más mortíferos son el de mama, pulmón, colon y
próstata.
Aunque las muertes por cáncer se han reducido en Escandinavia, las islas Británicas, Alemania y Francia, incluyendo los tumores relacionados con el tabaco -excepto en mujeres, que siguen creciendo debido a su mayor tabaquismo-, hay más casos achacables a la obesidad, como el de colon/recto y el de mama postmenopáusico.
En España se ha dado un fenómeno similar. Los índices de mortalidad y supervivencia mejoran en casi todos los índices, con la excepción de los relacionados con el aumento de peso y el sedentarismo, gracias a mejores diagnósticos tempranos, el acceso de más capas de la población a nuevas y
mejores terapias y seguimientos y tratamientos especializados.
Próstata y mama, la pandemia del Viejo Continente
El cáncer de próstata, achacable en gran parte al aumento de peso y el de mayor incidencia en hombres, pasó en España entre 1994 y 2002 de 29 casos diagnosticados por cada 100.000 habitantes a 56, casi el doble, con un aumento promedio anual del 9%, a pesar de lo cual la mortalidad se redujo de casi 14 al año a algo menos de 12, un 2,1% menos al año. En cuanto al de mama postmenopáusico, responsable del 29% de los diagnósticos de cáncer femenino en el Viejo Continente, pasó en España, en el mismo periodo, de 55 a 73 casos/100.000 habitantes/año, reduciéndose su mortalidad de 17,5 a algo menos de 14.
El informe pone de manifiesto la «amplia variedad de hábitos» entre los países miembros, lo que afecta a la incidencia, supervivencia a los cinco años de diagnóstico y mortalidad tanto como el acceso a los mejores tratamientos. «La prevención en Europa va en la buena dirección, con una mayor supervivencia gracias a una combinación de diagnóstico temprano y un mejor acceso a las terapias», destaca el trabajo, que insiste en que frenar el sobrepeso y el hábito de fumar son prioridades a la hora de ganar la próxima batalla al cáncer.
En definitiva, el buen hacer de las autoridades sanitarias europeas, los avances científicos y la lucha contra el tabaquismo han dado sus frutos, pero el fracaso de las políticas antitabaco en mujeres y en Europa central y del este, sumado al sedentarismo y los malos hábitos alimenticios -es decir, la obesidad- que asolan el continente, lastran los esfuerzos para acabar con una lacra que supone la primera causa de muerte a mediana edad.