Carles Puigdemont se ha refirmado este sábado en su desafío a la legalidad española. El presidente de la Generalidad protagonizó una dura y agria comparecencia ante el Consell Nacional del PDeCAT en la que aseguró que la Ley catalana del Referéndum "sigue vigente" a pesar de haber sido suspendida por el Tribunal Constitucional. La deriva sigue en marcha y el líder de la corriente independentista tiene clara su interpretación de lo constitucional.
"La ley -ha explicado- es fruto de un acuerdo vigente del Parlament porque se ampara en los derechos de lo pueblos a su autodeterminación, los cuales a su vez, se amparan en los derechos humanos, y por encima de estos no puede pasar nadie", ha proclamado antes de señalar que "cuando un pueblo se pone en pie para ejercer su derecho a la autodeterminación, los derechos humanos quedan reforzados".
Esto, ha denunciado, ha ocurrido a pesar de tener en contra a "un Estado cada vez más autoritario y demofóbico, que ha comprobado que somos un Govern fuerte, determinado a cumplir sus compromisos y que no busca la comodidad de la poltrona".
Puigdemont prosiguió su alocución aclarando que el Govern ha leído la respuesta del Tribunal Constitucional como una reacción del Estado "a los anhelos democráticos de los catalanes" que se reproduce por la vía de la suspensión de leyes y la presentación de querellas "por una razón, que es su profunda desesperación e impotencia" al ver que "en todos los años de amenazas, insultos, mentiras y falsificaciones, en Cataluña no han conseguido convencer a nadie".
"Les cuesta mucho -ha apuntado- decir que defienden la democracia y la gente sin la gente, porque esto se llama despotismo y entonces, en su desesperación, recurren al poder del Estado. ¿Para qué tratar de convencer si ya tienen los tribunales?", ha argumentado para, a conitnuación, asegurar que "esto será legal y reglamentario, y estoy seguro de que si piden un informe al Consejo de Garantías Estatutarias les dará la razón, pero no es legítimo ni democrático".
En este sentido, ha criticado que los mismos que dicen defender la democracia son los que deciden que permanezca encarcelado el periodista turco Hamza Talçin "que fue detenido por la policía española porque lo pedía el presidente de Turquía, Tayyip Erdogan, un demócrata y un referente de las garantías democráticas", ha expresado, sarcástico.
"Estoy convencido de que el Gobierno es consciente del inmenso poder que tenemos" y que es fruto "de una mayoría democrática", y por esto "sabe que todo está en marcha, y que ya pueden ir diciendo lo que quieran, porque si el 1-O las urnas están llenas de votos esto será democracia", ha expuesto.
Su discurso había arrancado transmitiendo "un mensaje de solidaridad al 'club de los querellados', y al de 'los advertidos'" y recalcando que "después de la 'operación cloaca'" en Cataluña, ha venido "una 'operación patrimonio', y después la 'operación provocación', las tres diseñadas por la misma gente". Y es que, en su opinión, "los que ya pisotearon los derecho de los catalanes cuando se cargaron el Estatut siguen actuando, si bien van cambiando algunos actores, y ahora vemos que algunos que decían estar a favor de la autodeterminación ahora son aplaudidos de forma entusiasta" por los mismos que se "cepillaron" el texto estatutario.
Sobre la Diada, el presidente catalán ha manifestado que lo que al Estado le impresiona no sólo son las cifras de participantes, sino sobre todo "el civismo, el buen tono, la transversalidad, y el respeto", y ha pedido "no caer en provocaciones". "De esta Diada -ha destacado- saldrá un mensaje muy claro, y es que digan lo que digan los tribunales del Estado español, si un pueblo quiere votar esto es democracia, y puesto que los que queremos votar somos mayoría, lo haremos", ha sentenciado.