Opinión

Sismos políticos, huracanes y demás

TRIBUNA

Rafael Cardona | Viernes 15 de septiembre de 2017

En México el año electoral comienza en septiembre. Es decir, ha comenzado en medio de telúricos estremecimientos huracanes, lluvias de dimensiones bíblicas y calamidades a veces hasta vergonzosas, no por la obra natural sino por la mano de los hombres cuya rapacidad los hace insufribles.

El Informe presidencial, cuya presentación se debe hacer anualmente en la fecha de apertura de sesiones del Congreso ha sido pervertido por la intransigencia de los legisladores, quienes han echado al presidente a patadas de la Casa del Pueblo, con lo cual lo han confinado a una fiesta auto celebratoria, sin crítica ni propósito de enmienda como podría ser si se diera un equilibrio del poder.

La tesis para hacer esto fue de lo más imbécil. Como el presidencialismo actuante había convertido la rendición de cuentas en una recepción de loas, quitaron el rito y no dejaron espacio sin para el auto cachondeo presidencial en su propia casa. Renunciaron a su capacidad en lugar de ejercerla a fondo, con la Constitución en la mano.

Pero este año las cosas llegaron a peor. La mesa directiva de la Cámara de Diputados no pudo ser instalada porque el presidente del partido de oposición mayoritaria (Acción Nacional, cuyo paso por el Ejecutivo fue de la vergüenza al caos) inventó una cruzada nacional para evitar el cumplimiento de una ley aprobada por él mismo cuando fue diputado y por la cual el Procurador General de la República se convertiría en Fiscal General de la Nación (para a su vez designar a un Fiscal Anticorrupción, así como suena de rotundo).

La dicha ley estaba en proceso y su minuta de origen se radica en el senado, a cuya presidencia llegó un hombre de su partido, pero de otra facción. Entonces la venganza fue bloquear la Cámara de Diputados, con lo cual el ya mencionado informe presidencial fue recibido no por la representación nacional, sino por un funcionario administrativo de la Cámara.

En esas condiciones la Cámara de Diputados conoció el presupuesto casi en la línea del límite y mientras analiza cómo se va a gastar este país un monto de casi cinco mil billones de pesos, que son muchos, pero a fin de cuentas son pocos, la política mostró su verdadero rostro: el mismo día el ya dicho presidente dl PAN; junto con el agónico Partido de la Revolución Democrática y el oportunista Movimiento Ciudadano, presentaron un frente del cual ya el panismo (o el panista, para ser más claro) se quiere apoderar con la vista fija en el año 2018.

Un manoseo grotesco, un bailoteo sucio y obsceno. Eso es la política mexicana de hoy. Perdón, no de hoy. De siempre, como en todas partes.