Garbiñe Muguruza tiene 23 años y desde la pasada semana es la mejor tenista del planeta, una gesta que no había logrado ninguna tenisata española a excepción de Arantxa Sánchez Vicario (1995). Casi sin tiempo para celebrar el éxito, pues el circuito tenístico y lo abierto que está el combate por llegar a diciembre como número uno de la WTA, la caraqueña se tomó un momento para reflexionar sobre su logro en el arranque de la gira asiática que cierra el curso.
"Me siento emocionada. Es un sueño hecho realidad. He llegado aquí a una edad temprana, todavía tengo mucho por jugar y eso me motiva para intentar mejorar y mantener lo que he conseguido", avanzó una jugadora que ha tenido en su mente a su mayor enemigo. Su exitoso renacimiento después de triunfar en Roland Garros, punto en el que sufrió un bajón de concentración y seguridad, le ha valido para que su talento y garra la propulsen a la cima que dejó desierta la veterana Serena Williams -que paró para dar a luz-.
Su autoestima y la confianza y consistencia en su juego son parámetros delicados a su temprana edad y ahora que se ha ganado el cetro de líder del ránking femenino ha de lidiar con esa responsabilidad y presión. La exigecia de mandar sobre el resto por meritos propios es pesada. Así lo expuso en su comparecencia: "Dormí tranquila cuando lo conseguí pero sabiendo que ahora me viene un peso importante, competir con esta estrella detrás de la espalda". "Queda mucho por delante y va a ser muy difícil, pero, de todas formas, tener más presión forma parte de ello", asume.
"Mi objetivo este año es intentar seguir jugando igual, obtener las máximas victorias posibles, mantener el ránking si puede ser, aunque ya sabemos que es muy temporal y, en definitiva, acabar el año sin remordimientos", confesó al ser cuestionada sobre su planteamiento hasta el cambio de año. Y es que Muguruza se sabe capacitada para jugar muy bien y competir aún mejor, pero su pelea consigo misma es uno de sus rivales más duros. Y lo seguirá siendo esté en el puesto que esté.
Tras pronunciarse por el regreso de la gran dominadora Serena Williams después de su embarazo -"Creo que va a volver a jugar y va a ser tan peligrosa como siempre lo ha sido, y me parece increíble que después de ser madre y de ser la mejor, que todavía tenga ganas, esa hambre para volver al tenis. Tengo mucho curiosidad por saber en qué forma llega y muchas ganas de competir con ella"-, Garbiñe señaló que su potencial le hace verse arriba, peleando por Grand Slams en el futuro cercano.
Después de agradecer a su equipo de trabajo toda la senda que han seguido hasta el punto de lograr la regularidad competitiva actual (esta temporada ha ganado Wimbledon y Cincinnati en un dos de dos en finales disputadas), la nueva referente del tenis español, que comparte posición de privilegio con Rafa Nadal en una fotografía histórica para el deporte nacional, no elude su rol y se mojó sobre el caso del despido de Conchita Martínez como capitana del equipo español de la Copa Davis y de la Copa Federación.
"Es un tema delicado. Creo que la decisión la tiene que tomar la Federación, que para eso está ahí, ellos son los responsables de ello. Pero a mí me hubiera gustado que Conchita continuase. Siempre tendré una gran relación con ella y sé que podré contar con ella en cualquier momento", zanjó sobre la preparadora que se unió a su equipo de entrenadores para alzar el Grand Slam británico.