San Mamés acogió este miércoles una nueva edición de los Athletic-Atlético propios de la era Simeone. Sin variar la paleta ni el ajedrez, se desplegó un enfrentamiento de dos equipos que primaban el físico y la táctica sobre cualquier otro parámetro. El duelo supondría un examen mutuo a la concentración y acierto en el manejo de la pelota ajeno y propio, pues cada pérdida se penalizaría con fiereza en un escenario de espacios recortados e hiperactividad defensiva y en el acopio de espacios.
Con Beñat, Williams, Carrasco, Gabi y Juanfran en el banquillo arrancó un envite en el que los pupilos de Simeone, que salió con Thomas y Saúl en el mediocentro y Gaitán y Correa en la mediapunta, trataron de pelear la posesión. En el esfuerzo por ejecutar el control horizontal de la pelota, sin amenazar a la meta oponente ni desequilibrarse, tomó el relevo del bloque vasco en un primer cuarto de hora de dominio alterno. Y el prólogo definió lo venidero: el no arriesgar se impondría, si bien los locales gozarían de una mayor convicción y tino en la circulación del cuero. Así, en ese brete de fiscalización y respeto, que se extendió durante gran parte del primer acto, las imprecisiones y la falta de profundidad en los avances gobernarían.
Antes del minuto 20 sólo un chut de Lekue atajado por Oblak -en jugada individual y en diagonal desde el lateral diestro- y un remate demasiado cruzado de Correa -desde el pico del área y en transición- representaban el bagaje productivo de una batalla replegada sobre sí misma. Una volea de Raúl García, desviada pero que hizo caja del perpetuo modelo de centro lateral vizcaíno, rompería la dinámica en tal minuto, aunque tan solo confeccionaría otro oasis en el denso devenir. Ni los locales pinchaban a Giménez, lateral diestro improvisado, ni los visitantes buscaban las cosquillas al central Núñez -debutante en la élite el pasado agosto-. Además, la elección de los técnicos por suprimir la calidad de piezas como Beñat o Gabi cercenaba la creatividad y los guardametas permanecían excluidos de la dinámica.
El portero esloveno se desperezaría en un tímido remate de Aduriz y Kepa atajaría una falta frontal lanzada por Griezmann en plena sequía de ritmo y fluidez. Sin balones en largo, el fútbol ofensivo sollozaba y el paso de los minutos susurraba un decantar sosegado hasta el intermedio. Pero el Atlético dinamitaría esa suerte de entente cordiale con un relámpago venenoso que inició Gaitán. El argentino robó la pelota al novel Núñez en la frontal vasca y estalló en la madera su zurdazo angulado y tocado, de forma oportuna, por Kepa -minuto 34-. De inmediato, y con el Athletic en shock ante el acelerón colchonero, Griezmann se toparía de nuevo con el meta local en una de las pocas jugadas corales exitosas de los madrileños. Y galo se movió a la posición de extremo izquierdo y abrió un agujero en la consistencia vizcaína.
Y, en ese paradigma de anárquico desarrollo postrero, la previa de la entrada a vestuarios vería a los del Cholo lanzados en busca del gol, tras oler sangre y las dudas de un rival desestabilizado. Pero también comprobó cómo el colegiado regalaba un penalti a los rojiblancos, presuntamente cometido por Filipe. Aduriz lanzaría la pena máxima de canoñazo cruzado pero Oblak haría justicia con una estirada de foto. A continuación, el delantero francés visitante remataría a la red una acción a balón parado anulada por el árbitro. Y Kepa volvería a actuar con acierto en el tiro de Filipe Luis que bajó el telón a 45 minutos de control y traca postrera.
Quedaba, por tanto, comprobar cómo se desenvolverían los guiones de los técnicos tras el viraje enloquecido que desanudó el tacticismo reinante. Quiso el sistema de Ziganda templar la animosidad contrincante refrescando su monopolio de la posesión y, en consecuencia, los capitalinos abrazaron su modelo de repliegue y contra. Así, el dominio del tempo era local pero visitante resultó el primer disparo, obra de Saúl en la culminación de la primera transición del segundo acto -minuto 49-. Y un latigazo de Griezmann que atajó Kepa, tras robo y segundo después, refrendó un panorama en el que los de Simeone se hacían reconocibles salpicando su achique con presiones exigentes.
Cuando se cumplía el 55 se había constatado que los madrileños había neutralizado la maniobra vasca, ahogando la salida de juego rojiiblanca y luciendo finura en la verticalidad tras robo. Su jerarquía posicional hizo el resto para borrar y encerrar a los locales. El Cuco se dio cuenta y preparó un doble cambio que daría entrada a Williams y a Beñat. Pero antes de que saliera la pelota del verde Griezmann propulsó una vertiginosa combinación que leyó el desmarque de ruptura de Koke. El mediocentro cedería, ante la salida de Kepa, para que Correa anotara a placer. Recogía la cosecha tras un movimiento ambicioso estudiado el Atlético.
Le tocaba al Athletic reaccionar, con sus dos titulares relegados en el verde -en sustitución de Iturraspe y Susaeta-. Carrasco también entraría en escena. Gaitán, cumplidor aunque sin brillo, abandonó su lugar. Y a media hora de la conclusión los vizcaínos debían luchar contra una de las mejores defensas del Viejo Continente y frente a su pírrica estadística anotadora en lo que va de curso -tres goles en cuatro partidos-. Todo ello al tiempo que Grizmann anotaba el segundo gol anulado de su camarín y que Kepa salvaba a los suyos. La empresa no iba a resultar sencilla, pues el Atlético dominaba las sensaciones, enfangaba el intento rasante y combinativo de Ziganda y tenía amarrado al frente ofensivo oponente.
Parecería que los leones sucumbían ante el desafío a su mentalidad que se presentaba. Su pretensión de manejo del timón de la lógica no fructificaba ante lo correoso del repliegue y la efervescencia tras pérdida de los madrileños. Un total de 20 minutos se demoraría el conjunto vasco en probar suerte ante la meta de Oblak. Fue a balón parado, la herramienta a la que quedó reducida su producción, y por la vía de una volea de Raúl García -tan desconectado como Aduriz- que superó el travesaño. Entonces, Gabi entró por Correa: Simeone empezaba a activar su candado de cierre de los tres puntos.
Pero lo que acontecería sería la sentencia de la visita en favor de los colchoneros. Había dominado en cada fase dle juego y también lo harían en la pizarra: de un saque de banda en la medular Carrascó firmó el 0-2 -minuto 73-. Giménez sacó con fuerza la mencionada suerte, Saúl peinó hacia el pico del área, donde yacía, atento, Griezmann. El galo elevó el nivel de la acción, controlando con el pecho y poniendo un pase aéreo y vertical, de seda, al desmarque del belga. El suplente de lujo batiría a Kepa cruzando su remate a la cepa del poste para congelar el ambiente de la tribuna vasca.
Expiró el tiempo con el magnetismo del Balón de Bronce subrayado. Es el elemento diferente y lo volvióa demostrar tomando a San Mamés como víctima. Facilitó el primer tanto y asistió en el segundo. Además, abriría fuego en busca de su diana particular aunque Kepa, el mejor de los suyos, supo responder. Con Lucas -por Filipe- y el colgador de centros Íñigo Córdoba -por Aduriz- alcanzaría el Athletic a maquillar sus registros estadísticos con sus tres únicos tiros a portería de la reanudación en los últimos cinco minutos -el último, gol de Raúl García-. Pero nada más. El segundo tiempo colchonero no dio opción de respiro a los de Ziganda, que acumulan dos derrotas seguidas mientras que el sistema capitalino despega en su rendimiento compacto y competitivo y se coloca segundo.
- Ficha técnica:
1 - Athletic: Kepa; Lekue, Unai Núñez, Laporte, Balenziaga; Iturraspe (Beñat, m.56), San José; Susaeta (Williams, m.56), Raúl García, Muniain; y Aduriz (Córdoba, m.79).
2 - Atlético de Madrid: Oblak; Giménez, Savic, Godín, Filipe (Lucas, m.79); Koke, Thomas, Saúl, Gaitán (Carrasco, m.65); Correa (Gabi, m.73) y Griezmann.
Goles: 0-1, m.55: Correa. 0-2, m.73: Carrasco. 1-2, m-91: Raúl García.
Árbitro: Estrada Fernández (Comité Catalán). Mostró tarjeta amarilla a los visitantes Thomas (m.25) y Filipe Luis (m.39).
Incidencias: Partido correspondiente a la quinta jornada de LaLiga Santander, disputado en San Mamés ante 43.381 espectadores, según datos oficiales.