Tan sólo dos días después de que se pusiera en marcha, la aplicación móvil del 1-O, que promocionó el presidente de la Generalidad, Carlos Puigdemont, ya está dando problemas. Algunos de los centros en los que supuestamente se podría votar el próximo domingo ya no figuran en el listado, y varios de los colegios electorales han sido sustituidos por puntos en la calle.
Tanto Puigdemont, como su vicepresidente, Oriol Junqueras, habían aconsejado actualizar permanentemente la aplicación por si se producen cambios, una situación que se está teniendo lugar. Diversos locales donde se tenía previsto que se pudiera votar ya no aparecen en el listado y, de ellos, se han sustituido alrededor del 20 por ciento.
La dificultad de encontrar nuevos puntos de votación se puede constatar en el hecho de que sólo se ha podido sustituir una quinta parte del total, y en algunos casos el nuevo punto de votación designado es una dirección en la vía pública, sin especificar un local, edificio o equipamiento concreto.
Así ocurre, por ejemplo, en las localidades como Mas de Barberans (Tarragona), Mediona (Barcelona), Santa María de Martorelles (Barcelona) y Tivenys (Tarragona), cuyos alcaldes se han negado a ceder centros municipales y donde el lugar de votación previsto en la app era esta mañana una dirección en la vía pública, o incluso una plaza, en el caso del municipio tarraconense.
Por otra parte, fuentes de la comunidad educativa han asegurado a Efe que hay directores de institutos que no abrirán los centros este domingo, ya sea por estar en "desacuerdo" con el referéndum del 1 de octubre, suspendido por el Tribunal Constitucional, o bien por "miedo": "No hay unanimidad" entre los directores de institutos, recalcan.
Además, las citadas fuentes denuncian "presiones" a responsables de centros educativos para que abran las puertas, y critican que se "ocupen" sus instalaciones para celebrar un "referéndum ilegal".
También, denuncian las instrucciones que está dando la Asamblea Nacional Catalana (ANC) para que se formen "largas colas" desde primera hora del domingo con el objetivo de impedir la actuación de las fuerzas de seguridad intentando dar así una imagen de "aparente normalidad".