Siguiendo con mi artículo “Seny versus Rauxa” publicado por El Imparcial en agosto de 2014, y ante la contumaz beligerancia de unos enajenados y enardecidos dirigentes del Govern, se les debe exigir en esa impuesta votación a la que someten a una mayoría de los ciudadanos, que vaya acompañada “Con el prospecto de información al usuario, al igual que en los fármacos”, de tal suerte que el afectado por el virus de la intransigencia y antes de tomar la decisión de ingerir la Pócima, tenga conocimiento de los efectos tóxicos y adversos a los que se arriesga.
El diseño del prospecto contendría:
Despidos en masa y eliminación de puestos de trabajo.
Lean con detenimiento este prospecto y mediten muy bien vuestra decisión, tal como sentenciaba Shakespeare: “Not to speak or to write in the heat of the anger”, es decir no se pronuncien en el calor de la ira, del veneno de la Rauxa.
Dialoguemos y plantear vuestras quejas, vuestros agravios, no como un oprobio en la esencia de vuestra dignidad identitaria, sino como una valoración de intereses y necesidades de infraestructuras, que busquen ese punto de equilibrio con una FINANCIACIÓN que consideren más equitativa y proporcional al peso especifico de su aportación a la riqueza de la nación España.
Sentémonos y dialoguemos como nos decía el Sufí Khayyam en el siglo XII:
“Tan imposible es incendiar el Mar como la de convencer al hombre de que las sendas del camino están siempre floridas, bebamos juntos del Ánfora de vino y brindemos con delectación los primeros sorbos sobre las cosas que nos unen, y prosigamos bebiendo con diálogos sosegados para eliminar aquellas espinas, que impiden que caminemos juntos.”
Y por último también tened presente una sentencia de un intelectual de la talla de Baltasar Gracián: ¡prudencia sin firmeza es cobardía, pero firmeza sin prudencia es desatino!