Deportes

La resaca del Chelsea nubla al Atlético en Butarque hasta el pinchazo | 0-0

JORNADA 7: LEGANÉS 0 ATLÉTICO 0

Diego García | Sábado 30 de septiembre de 2017
Los colchoneros no funcionaron con el balón y Oblak fue estelar. Por Diego García

El Atlético de Madrid se desplazó unos kilómetros al sur de la capital para cerrar la jornada sabatina ante el Leganés. Pretendían los colchoneros tomar Butarque como el duelo que supusiese una catarsis que les permitiera recobrar la convicción y fe en sus posibilidades tras el palo sufrido en el Wanda ante el Chelsea. Pero el bloque pepinero circulaba en el balcón de los puestos europeos, luciendo una eficacia en su gestión de los goles a favor y en contra asombrosa, por lo que el examen al que se enfrentaban los rojiblancos para seguir en persecución del liderato no iba a resultar del todo sencillo.

Por ello Simeone ordenó salir con todo de vestuarios. Y su equipo, que colocó a Saúl en el carril zurdo -ausentes Filipe Luis y Lucas-, a Giménez como tercer central y a Gabi y Thomas como doble pivote -Carrasco descansaba-, lanzaría ráfagas ardientes de presión que ahogaron el estilo blanquiazul desde el inicio. Los favoritos acumularían córners y jugarían en cancha ajena, aunque no localizarían la fluidez anhelada en su producción ofensiva, con Vietto, Correa y Griezmann como piezas desequilibrantes. Lo que si completaron fue la labor de dominio y control de la escena, constriñendo al Lega a un atrincheramiento que sólo alcanzaría a soltar una acción combinativa en el minuto 12. Esa, su primera llegada, sería rematada a las nubes por Zaldúa.

Pero en torno al 20 de juego los pupilos de Garitano ya se habían metido de lleno en la batalla por el posicionamiento y la pelota, ganando tiempo con el esférico, con Rubén Pérez despertando. El técnico vasco no negoció su concepción del balompié y llenó de talento el mediocampo, con Eraso, Pires y Brasanac aportando su labor y creatividad, y Beauvue y Szymanowski como flechas. Precisamente estos dos últimos protagonizarían la primera acción de remate clara: el argentino desbordó persiguiendo un balón largo y el delantero encañonó un intento que lamió la madera -minuto 21-. Hasta ese momento, el balón parado era el mecanismo atacante predilecto de los colchoneros.

La ausencia de finura en el pase y de juego entre líneas generó una densidad compartida que matizó el gobierno de la inercia. Las imprecisiones y los avances sin concreción marcarían el envite cuando se atravesó la primera media hora. El pretendido incendio atlético había sido mitigado por la seriedad local y la falta de claridad asociativa visitante. La verticalidad y velocidad del Leganés en cada robo condujó al esquema del Cholo a un despliegue más horizontal y controlador, conllevando lo insulso de su propuesta en fase atacante y el crecimiento, en posesión, de los sureños. Con las porterías como anécdotas. Sólo un zurdazo cruzado de Saúl -todo el lateral era para él- a centro de Correa estrenó los guantes de un acertado Cuéllar -minuto 32-.

No padecía defensivamente el Atlético pero -he aquí su mayor pero ante el campeón de la Premier- tampoco conectaba de forma lúcida y Griezmann volvía a ser víctima del partido de su equipo. Sólo Koke, intermitente, constituía un elemento desequilibrante que pretendiera cambiar el diapasón de su camarín. Ni Correa ni Vietto hicieron daño en la mediapunta y el descanso quedaría decretado bajo el prisma de la desazón visitante y el bostezo de la tribuna. El 57% de la posesión colchonera sólo revirtió en un tiro a puerta (por otro de los locales). La consistencia en el cierre del Lega no había sufrido una tensión sobresaliente. Ni mucho menos.

La placidez de los locales en el trasiego hizo que Garitano interpretara que podía arriesgar en busca de un mayor botín y en la salida de vestuarios dio entrada a El Zhar por Brasanac. Introducía un extremo vertical y sacaba a un centrocampista más tendente al equilibrio. Abría el campo con el recién entrado y Szymanowski con el fin de complicar la vigilancia del Atlético en cada robo local. Y en el 52 obtuvo el preparador la razón: pared entre El Zhar y Zaldúa, que ataca a Saúl, con centro del lateral y remate del atacante, desde el punto de penalti, que Oblak sacó in extremis. Simeone respondería copiando el movimiento de su homólogo y Carrasco sentaría a Correa -apagado-. Y de inmediato, en el 60, Torres sustituyó a Vietto -desacertado-.

Los primeros quince minutos del segundo acto pertenecieron a un Leganés que funcionaba con más naturalidad y jerarquía. Había monopolizado la pelota y obligado al coloso a replegar fuerzas, pues superaban la presión con clase y acierto en el pase. Y, en el minuto 58, completaron la obra rozando el primer tanto gracias a una llegada por banda zurda que supuso el segundo desborde y con espacio de Szymanowski. El argentino centró, Beauvue la dejó pasar y El Zhar, fulgurante, descerrajó un cañonazo que Oblak convirtió en una de las paradas de la temporada. El esolveno estaba siendo el jugador visitante más destacado. Cuatro minutos más tarde, el Cholo quemó sus cambios deshaciendo sus laterales improvisados: entró Vrsaljko por Griezmann -minuto 65-.

El entrenador argentino se la jugó y eligió acumular piezas defensivas y sacrificar buena parte de su armamento ofensivo. El jugador balcánico se posiconó en la banda zurda, permitiendo a Saúl salir de su imprevisto escaño y sumar en la medular a falta de 20 minutos para la conclusión. Y, al tiempo que el fuelle dominador local aparentaba empezar su declive, Koke imaginó un centro cerrado, en una acción de estrategia, que Godín peinó hacia el segundo poste para la estirada de Cuéllar -minuto 72-. Era el primer síntoma del cambio de guadia que entregaría la preeminencia ofensiva, al fin, a los colchoneros. Ahora más orientados tácticamente.

Garitano buscó atemperar la modificación de las emociones para recobrar el patrón del juego y, en el 75, sentó a Pires e incluyó al ordenador Gumbau. Otro saque de falta lateral, en este caso de Carrasco, facilitó otro remate rojiblanco -cabezazo elevado de Torres- mientras que el enfrentamiento encaraba su recta final con los locales recluidos en busca de una transición y los visitantes proponiendo, tan planos como en los anteriores 80 minutos. El cambio de delantero por delantero -Amrabat por Beauvue- zanjó las modificaciones y las cartas quedaron sobre la mesa en un epílogo pleno de incertidumbre.

El Atlético necesitaba los puntos, ya que las sensaciones también fallaron este sábado, pero el Leganés no había sufrido en su repliegue -tres líneas cohesionadas que negaron la brillantez y profundidad a los atléticos-. Y Oblak salvaría, otra vez, a los suyos al tapar el centro venenoso de Amrabat, que hizo daño atacando al lateral Giménez -minuto 88-. Y el esloveno blocaría otro intento de El Zhar, todo un revolucionario en este envite. La amenaza ofensiva local terminó por desactivar el asedio colchonero en busca de los tres puntos y los de Simeone morirían lanzando pelotazos rudos, con Godín en el puesto de 9 y sin más ideas. Concluyó, así, una semana tenebrosa para las candidaturas colchoneras.

- Ficha técnica:

0 - Leganés: Cuéllar; Zaldua, Dos Santos, Siovas, Raúl García; Rubén Pérez, Gabriel (Gumbau, min.74); Brasanac (El Zhar, min.46), Szymanowski, Eraso; y Beauvue (Amrabat, min.81).

0 - Atlético de Madrid: Oblak; Giménez, Savic, Godín, Saúl; Thomas; Correa (Carrasco, min.53), Gabi, Koke; Griezmann (Vrsaljko, min.66) y Vietto (Torres, min.61).

Árbitro: Jesús Gil Manzano (comité extremeño). Amonestó a Rubén Pérez (min.47).

Incidencias: encuentro correspondiente a la séptima jornada de la Liga Santander disputado en el estadio de Butarque ante 11.454 espectadores.

TEMAS RELACIONADOS: