el español destrona a Roger Federer en un partido épico
Domingo 06 de julio de 2008
Casi cinco horas de partido de infarto, interrumpido dos veces a causa de la lluvia. Tanto el suizo como el español concentraron todo su esfuerzo en cada servicio. Golpes espectaculares en la final más emocionante de las tres que Nadal y Federer se han disputado los últimos tres años. El torneo se resolvió en el quinto y último set, cuando Nadal le marcó 9-7 al helvético. Es el primer trofeo Wimbledon, en la modalidad masculina, que recae en un tenista español, después de que Manolo Santana lo consiguiera en 1966, hace cuarenta y dos años, y la tenista Conchita Martínez en 1993. El mallorquín (2008), Bjorn Borg (1978-79-80) y Rod Laver (1969) son los únicos jugadores que han ganado en el mismo año Roland Garros y Wimbledon.
Federer, el pentacampeón, felicitó a Nadal y lo considera, en declaraciones a los medios, "un campeón de arriba a abajo. Ha sido divertido jugar contra él pero el año que viene volveré a por la copa". Nadal explicó haber cumplido "su sueño" al recibir la Copa de Wimbledon en una pista central abarrotada, donde el príncipe Felipe y la princesa Leticia disfrutaron con la primera victoria de un español desde 1966. "Es imposible explicar lo que siento en este momento. Estoy muy feliz por ganar mi campeonato favorito. Gracias a todo el mundo", pudo balbucear en inglés. La ovación fue impresionante. El marcador de la final más larga del torneo de Wimbledon (4 horas y 48 minutos), arrojó los siguientes resultados: 6-4, 6-4, 6-7 (5), 6-7 (8) y 9-7. Con el triunfo, Nadal también gana 947.584 euros, y 1.000 puntos en el ránking de la ATP, mientras que Federer recibirá 473.792 euros y 700 puntos por haber llegado a la final.
Después de intercambiar impresiones con los periodistas en la propia pista de hierba, el joven mallorquín decidió celebrarlo con lo suyos. Recordó sus momentos de París, subió al palco de su familia y se fundió en un abrazo con sus padres, su tío Toni, y su "mánager" Carlos Costa. Nadal fue más lejos. Rompió el protocolo y se paseó por el primer anfiteatro de la catedral para saludar a los Príncipes de Asturias. "Muchas gracias al Príncipe y la Princesa por haber venido a verme", declaró el mallorquín. Minutos después realizó el tradicional mordido de la Copa.
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