Opinión

Rajoy le devuelve el golpe a Puigdemont

TRIBUNA

Joaquín Vila | Martes 10 de octubre de 2017

España entera y buena parte del mundo esperaba expectante el discurso de Puigdemont para conocer el final de la tragedia catalana. La gran duda era saber si el presidente de la Generalidad era capaz de declarar la independencia de Cataluña o se arrugaba ante el riesgo de dar con sus huesos en la cárcel. Y, al final, con una impostada solemnidad, ha intentado hacer una pirueta en el vacío para terminar rompiéndose la crisma en mitad de la pista del circo.

Puigdemont ha pronunciado el discurso más ambiguo, empastelado y obtuso que nadie podía haber imaginado. Ha declarado la independencia de Cataluña “en forma de República” para, a continuación, suspender la independencia que acababa de proclamar. Lo nunca visto. El batacazo político ha sido estrepitoso. El ridículo, histórico. Ha intentado contentar a todos y ha logrado lo contrario. La CUP lo ha calificado de “traición inadmisible” y el Gobierno lo considera “inaceptable”. Puede perder el apoyo de su principal socio de Gobierno y, al tiempo, Rajoy con la Fiscalía, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña o el Tribunal Constitucional pueden imputarle por sedición.

Con otra pirueta demagógica, el todavía presidente de la Generalidad pretende poner ahora la pelota en el tejado de Rajoy, sin darse cuenta que lo tiene bajo los pies es una bomba de relojería. Pero Pablo Iglesias, Colau y compañía ya le han comprado la idea y exigen al Gobierno que negocie, que dialogue con los delincuentes que urden un burdo golpe de Estado. De nuevo, la alianza de nacionalistas y populistas que solo pretende destruir la democracia y el Estado de Derecho.

Puigdemont ha pasado de violar la Constitución y el Estatuto de Cataluña a violar sus propias leyes, la del Referéndum y la de Transitoriedad, aprobadas en el nefasto pleno del Parlamento de Cataluña los días 6 y 7 de septiembre, pues esas leyes le comprometían a proclamar hoy la independencia. Pero se ha arrugado convirtiéndose en un traidor para sus socios de Gobierno y en un cobarde para todos.

Y, al final, no solo ha dejado en suspenso la declaración de independencia, también ha dejado a Cataluña en medio de una crisis aún mayor que antes, en una especie de limbo jurídico. Porque ni los separatistas se atreven a aclarar si Cataluña es una República independiente o sigue siendo una Comunidad Autónoma española.

Pero Rajoy, por fin, ya ha dado un puñetazo en la mesa al activar este mismo miércoles el famoso artículo 155 de la Constitución, lo que supone que el Gobierno puede suspender en parte o en su totalidad la Autonomía de Cataluña. El golpe de Estado parece estar desactivado, aunque todavía se revolverán los independentistas. Hay que esperar que los radicales de la CUP no tomen las calles para provocar la reacción de las fuerzas de seguridad. Los próximos días serán decisivos.