Sociedad

Crónica religiosa. Sé valiente, la misión te espera

En la FRONTERA

Rafael Ortega | Domingo 22 de octubre de 2017

Este es el lema del Domund de este año que celebramos este domingo 22 de octubre. Un lema que nos invita a ser valientes y comprometernos a fondo con la labor misionera de la Iglesia.

“Sé valiente”. El papa FRANCISCO nos invita continuamente a retomar la audacia del Evangelio. Coraje y valentía para salir de nosotros mismos, para resistir la tentación de la incredulidad, para gastarnos por los demás y por el Reino, para soñar con llegar al más apartado rincón de la Tierra. “La misión te espera”. Es la hora de tener valor para que tomemos parte en la actividad misionera de la Iglesia. Sin límites ni fronteras. Todos estamos llamados a la misión. El anuncio del Evangelio es una necesidad del creyente.

Hoy especialmente apoyamos económica y espiritualmente a los territorios de misión, es decir, aquellos lugares del mundo donde el Evangelio está en sus comienzos y la Iglesia aún no está asentada. Estos territorios están confiados a la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, y dependen de la labor de los misioneros y del sostenimiento económico de las Obras Misionales Pontificias de todo el mundo. Hay 15.000 misioneros españoles repartidos por todo el mundo que esperan de nosotros no solo ayuda material, sino nuestras oraciones.

Personalmente he visitado muchos territorios de misión y he acompañado a esas mujeres y a esos hombres que ofrecen con alegría toda su vida por llevar la palabra de Cristo y por ayudar a personas que necesitan de todo.

Quiero recordar aquí las palabras del Papa FRANCISCO que el pasado día 16 pronunció en Roma ante la Asamblea General de la FAO con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación. Palabras que hilan muy bien con este día del Domund:

Prestemos oído al grito de tantos hermanos nuestros marginados y excluidos: «Tengo hambre, soy extranjero, estoy desnudo, enfermo, recluido en un campo de refugiados». Es una petición de justicia, no una súplica o una llamada de emergencia.

Es necesario que a todos los niveles se dialogue de manera amplia y sincera, para que se encuentren las mejores soluciones y se madure una nueva relación entre los diversos actores del escenario internacional, caracterizada por la responsabilidad recíproca, la solidaridad y la comunión.

El yugo de la miseria generado por los desplazamientos muchas veces trágicos de los emigrantes puede ser eliminado mediante una prevención consistente en proyectos de desarrollo que creen trabajo y capacidad de respuesta a las crisis medioambientales…

La Iglesia Católica, con sus instituciones, teniendo directo y concreto conocimiento de las situaciones que se deben afrontar o de las necesidades a satisfacer, quiere participar directamente en este esfuerzo en virtud de su misión, que la lleva a amar a todos y le obliga también a recordar, a cuantos tienen responsabilidad nacional o internacional, el gran deber de afrontar las necesidades de los más pobres”.

Importante llamamiento de FRANCISCO que debemos escuchar atentamente y no pensar solamente en la hucha de un solo día. La ayuda a los que se sacrifican por los demás debe ser constante. No nos acordemos de los misioneros un solo día. Ellos trabajan siempre.

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