Sí, he colaborado con ambos en la compilación de una antología de Poesía Argentina que se tradujo al italiano. Son dos buenos escritores y periodistas. A ellos se les ocurrió hacer estas conversaciones. Yo traté de desalentarlos, pero ellos insistieron y la resultante es el precioso volumen que se ha publicado. De manera que la experiencia ha sido para mí muy enriquecedora.
Muchos de esos titanes del arte de la literatura han sido o son mis amigos. Yo soy un discípulo de ellos, un modesto y empeñoso discípulo, o aprendiz de todos. Y lo seguiré siendo. Tengo siempre presente aquello que decía Emerson: "Toda persona que conozco es superior a mí en algún sentido. En ese sentido trato de aprender de ellos". Yo creo sinceramente que de todas las personas, aún de las más modestas, tenemos siempre algo que aprender.
He cumplido mis largos 74 años y desde los 15 o 16 años empecé con la literatura y el periodismo. Roberto Louis Stevenson decía que "la forma más difícil de la poesía es la prosa". Todo está correlacionado. De Borges, mi más definitivo maestro, he tomado aquello de que no hay géneros literarios, que son una mera comodidad; simplemente hay o no hay literatura y eso se puede ensayar a través de cualquier forma. Yo creo que la función de un poeta, de un escritor y, por qué no de un periodista es tratar de ser literario. El asunto pasa por ahí. Borges, por ejemplo (que también cultivó todas las formas: fue periodista, narrador, poeta) se propuso ser literario en cada página y yo creo que lo logró en cada frase o en cada línea. Es un caso formidable de intensidad estética.
Como existencial. Aunque mis amigos Nicanor Parra y Luis María Anson afirman que soy un poeta del amor y la melancolía. La vida, el sufrimiento, la felicidad, tienen influencia sobre lo que escribo. En lo estético he tratado de agotar todas formas y todos los estilos.
Los que amamos esa forma estética siempre que podemos escribimos sobre poesía. Yo lo hago (lo estoy haciendo ahora) en El Imparcial, siempre que puedo me oriento hacia la poesía y hacia los poetas, que muy poco se los difunde.
¿De moda? ¿Cuándo la poesía estuvo de moda? Es la Cenicienta de las formas literarias. La poesía se sobrelleva; tampoco se vende, "porque no se vende". No es un producto del mercado editorial como la novela o los libros de autoayuda. Estos último ya llevan demasiado tiempo de moda. ¡Pobrecita poesía...!
En varios libros: una novela, un volumen de poesía, que ya está casi listo, y un libro de ensayos breves, que se acercan mucho a la miscelánea, ese estilo que cultivó tan bellamente el andaluz Pedro Mejía; también muy afín a Quevedo, a Tirso de Molina y a Isidoro de Sevilla. Yo sigo el consejo de Chesterton, husmeo en diversas cuevas. Creo que eso es algo que nos sucede a todos los curiosos.