Deportes

WTA. Muguruza pierde ante Venus y no será número uno | 7-5 y 6-4

PRIMERA RONDA DE LAS FINALES DE LA WTA - TERCERA JORNADA

M. Jones | Jueves 26 de octubre de 2017
La española perdió una tensa batalla en la que lució una irregularidad de la que no podría desamarrarse.

Ganar o perder la senda hacia el número uno que trabajó durante todo el año. Esa era la perspectiva de la batalla que enfrentaba Garbiñe Muguruza este jueves en las Finales de Singapur. Encuadrada en el Grupo Blanco, la española se vio abocada a derrotar a Venus Williams -que también se la jugaba- si quería pasar a las semifinales del último torneo de 2017 y seguir optando a concluir la temporada en la cima de la clasificación de la WTA. De doblegar a la estadounidense, la caraqueña limitaría sus rivales por el cetro mundial a Halep y Pliskova.

Precisamente su rotunda derrota ante la checa (doble 6-2 en algo más de una hora) evidenció que Muguruza ha llegado a estas alturas ciertamente erosionada en lo físico y, sobre todo en lo mental. Aún así, en sala de prensa aseguró después de la implacable caída que "estoy un poco triste porque no esperaba este resultado pero voy a intentar dar la vuelta a la situación en el próximo partido. Es lo bueno que tiene este formato. A ver si lo hago mejor". "No creo que un partido afecte a mi confianza, aunque sí que es cierto que tengo que intentar ver qué he hecho mal para que esto no me vuelva a pasar en el próximo partido", expuso después de caer y ser empujada a esta suerte de final que afrontó en esta última jornada de su grupo.

Se trataba de exhibir una consistencia mental formidable ante la veterana nortemaricana. La mayor de las Williams trató de imponer, desde el comienzo, el ritmo acelerado que le es característico, soltando latigazos por doquier y afinando su saque convertido en cañonazos. En ese arranque del envite la hispano-venezolana se limitó a acoplarse a la dinámica y entrar en el compás de juego que le interesaba, con más peloteos y llegando a estirar sus defensas al máximo.

La intensidad rival llevó Muguruza a sufrir de lo lindo para no ceder su saque a las primeras de cambio. Sus dos primeros servicios ofrecería el break a Venus, pero la clase y astucia de la caraqueña alcanzó a salvar la situación, bien con el saque, bien con una mayor agresividad. En la segunda oportunidad llegó a perder una ventaja de 40-0 para cerrar el punto con más sudor de lo esperado. Sólo con 2-2 en el marcador empezó a padecer la estadounidense para ganar su saque con sencillez. Y es que el combate se mostró equilibrado y la exigencia sostenida que impulsaba Garbiñe limaba la concepción directa y física de este deporte de su contrincante.

Dos dobles faltas consecutivas de Venus, con síntomas de desgaste, asomaron en el 3-3 como un punto de inflexión. Era el juego con más imprecisiones concecutivas de la poderosa estadounidense. Su portentaje de primeros servicios se esfumo hasta llegar a mínimos y la española dibujó un intercambio largo que terminó por sacar la impaciencia de su rival a flote. Firmó el break ansiado y amortiguó la subida a la red de la Williams -argucia quejosa para romper el pentagrama lento que le era impuesto-, pero la jugadora de 37 años aprovechó el titubeo de la favorita para devolver la ruptura con sorpresiva facilidad.

El set concluiría con una densa conatenación de errores y dudas. En ese magma Venus logró apuntarse el saque para restar con 5-4 favorable. La presión viajaba hacia la crisis de golpeo que sobrevino a Garbiñe. Sus imprecisiones volvieron a acortar los puntos y a favorecer a su oponente. Pero la solidez con el saque y un cambio de ritmo empataría el set, subrayando la igualdad del partido. Y de nuevo la estadounidense se adelantaría. En esta oportunidad, con 6-5 y 0-30 en contra un fallo grosero le entregó dos pelotas de set a Venus. Muguruza salvaría la primera con una acción sobresaliente de defensa y la norteamericana marraría la siguiente bola. La primera manga se autografiaría para la Williams, que sacó su orgullo para filtrar dudas en la derecha de la caraqueña (7-5). Tras 55 minutos se constató lo complicado de la empresa.

Sam Sumyk reclamó más agresividad y riesgo en el golpeo a su pupila en el intermedio. Y el segundo set empezaría con la primera dejada de la española en la cita. De inmediato btendría tres opciones de break precoces Garbiñe pero no remató, siempre irregular. Hubo de ser en la cuarta bola cuando cosechó el 0-1 anhelado (2 de 8 oportunidades hasta ese momento). Pero su saque no afianzaría la brecha. Bajó su renovado estándar, con más velocidad de pelota y un mejor rendimiento en ese mover a la americana tan necesario, y los instantes más brillantes y jerárquicos de la caraqueña desde el inicio del evento se esfumaron con la ruptura consiguiente de su servicio.

El cambio de plan, más directo y certero, con una mayor asiduidad de winners, erosionó el fuelle de la estadounidense y Muguruza volvió a romper el saque de su oponente. Esta vez con sobresaliente superioridad. Parecía despegar, pero para ello habría de confirmar, al fin, una ruptura. Lo haría, con un ritmo muy superior a una rival desbordada. Venus llegó a la quinta doble falta y a acumular fallos por querer resolver con celeridad en este intervalo de superviviencia. Aún así, su calidad ajustó el marcador a un 2-3 desfavorable para ella y congeló el acelerar de la española. Su respingo físico y competitivo arrancó un break que empató a tres el set.

Dos dobles faltas consecutivas de la norteamericana regalaron oxígeno a una Garbiñe que tragó un brete espinoso. Defendió para rematar un nuevo break que dejó el segundo set en 3-4 y saque para la caraqueña. Pero su inconsistencia regresó para esquivar un 3-5 esperanzador. Perdió su servicio nuevamente y el horizonte se nublaba una vez más para la hispano-venezolana. Sacaba la quinta jugadora de la WTA para situarse a un juego de la victoria y el pase a semifinales. Y lo consiguió. Al límite, sin margen de error, Muguruza no levantaría su niebla de irregularidad en el golpeo y hasta este punto llegaría su triunfal recorrido en 2017.

En la reedición de la final de Wimbledon, de una hora y 41 minutos de duración, la española colocó el 70% de sus primeros servicios pero terminó perdiendo en todos los parámetros de efectividad del servicio restantes. La relación estadística evidencia que Garbiñe arrastró 32 errores no forzados y Venus Williams salvó seis de las diez pelotas de rotura en contra que le amenazaron.

TEMAS RELACIONADOS: