Román Cendoya | Lunes 07 de julio de 2008
La crisis no es una idea, es un estado. La crisis no es una verbalización, es una realidad. La crisis, mal que le pese a Rodríguez, es la situación que sufren la economía y la sociedad españolas. Zapatero, en su indigencia intelectual respecto a la economía, confunde las causas con los efectos. Lo demostró con creces en la despedida de su primera intervención en el 37 Congreso del PSOE: “Muchas gracias y consumid, que viene bien”. Lo que delata el nivel de ineptitud del presidente. La crisis de la economía no está motivada por la ausencia del consumo. La crisis económica es lo que provoca la disminución del consumo. Por mucho que consuman los delegados del Congreso del PSOE, la situación no va a arreglarse. Es verdad que la mayoría de los socialistas allí congregados tienen una seguridad económica garantizada, vía sueldos del Estado, que les permite ser alegres a la hora de gastar. Todo lo contrario que el resto de los mortales. Quizás, por eso, los muchachos del gobierno siguen sin enterarse de qué es lo que pasa realmente en la sociedad española.
El PSOE ha celebrado un Congreso en el que se ha alejado de la realidad y las preocupaciones de los ciudadanos españoles. Las mayores inquietudes de los españoles son la economía, el empleo, las pensiones, el terrorismo y la inmigración. Por eso los socialistas han abordado con determinación el aborto, la eutanasia y el laicismo. No son cortinas de humo, son graves cuestiones que requieren de un gran consenso social. En el PSOE creen que hablando de eso la gente no va a enterarse de la realidad. La política de distracción les funcionó en la anterior legislatura. Con la negociación política con los terroristas les funcionó la crispación. Con la pérdida de peso internacional les funcionó la alianza de las civilizaciones. Con los demás asuntos les funcionó el matrimonio gay y la educación para la ciudadanía.
Pero lo tienen complicado con la economía. Ya puedes hablarle al ciudadano de los supuestos avances sociales que supone la modificación de la ley del aborto que, como el día 10 del mes le haya desaparecido la nómina, va a importarle un carajo. Zapatero piensa que compensa la desesperanza de los miles de ciudadanos que cada día pierden su empleo, con la ilusión que les produce que los inmigrantes puedan votar. Compensa también mucho saber que, gracias a que te van a embargar la casa por no poder pagar la hipoteca, ya no van a celebrarse más funerales de Estado. La gente, que ve con preocupación que por una inflación desbocada no tiene para comprar, está encantada al saber que, en su desesperación, podrá pedir que le maten con paz gracias a la eutanasia del PSOE.
El Congreso del PSOE ha sido todo un ejercicio de tancredismo social. Y la oposición, a sus líos, que no son pocos.
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