Opinión

Avergüénzate, Financial Times

TIRO CON ARCO

Dani Villagrasa Beltrán | Domingo 05 de noviembre de 2017
De aquí a Navidad, monotema. Y después de las elecciones del 21 de diciembre es muy probable que doble ración de monotema otra vez. Hay quien bromea sobre cancelar su suscripción al Netflix, porque el verdadero serial de esta temporada es el ‘procès’ catalán. No quiero insistir en lo obvio -el dato de paro en Cataluña en octubre, el éxodo de las empresas, el impacto sobre el crecimiento- porque ya está más que sabido. Con la esperanza de encontrar algún enfoque del que no me aburra yo mismo conforme lo voy escribiendo ojeo el ‘Oráculo manual’ de Gracián. Octogésimo aforismo: “Atención al informarse”. Escribe mi paisano que “vívese lo más de información” y que “vivimos de fe ajena”. Y que “es el oído la puerta segunda de la verdad y principal de la mentira”, y que “la verdad ordinariamente se ve, extravagantemente se oye; raras veces llega en su elemento puro, y menos cuando viene de lejos”, etc, todo esto sin Twitter, así que hay que hacerse a la idea. Una amiga preocupada por lo que ocurre en Cataluña ha tomado la resolución de no ver imágenes ni vídeos y tan sólo permitirse leer textos largos -“con bien de párrafos”- sobre el asunto. El ciudadano está sobreinformado, que no es la manera de estar mejor informado. La cantidad de basura que circula por las redes lleva a todo el mundo al hartazgo emocional. Al final, sólo se leen titulares y, como mucho, tuits, y pasa lo que pasa. Recientemente una de las asociaciones que mueven la calle en el bando independentista se hacía eco de un tuit de Financial Times que presentaba al expresident Puigdemont como un “luchador de la libertad” y lo comparaba con figuras como De Gaulle, Mandela o Gandhi. Inmediatamente lo difundían con un retuit. Ni se les pasó por la cabeza que fuera una ironía. Y lo era. Robert Shrimsley, jefe editorial del diario, escribía una sarcástica entrevista imaginaria con Puigdemont en la que un ayudante pedía al líder independentista que volviera a España a enfrentar la pena de prisión y convertirse en mártir, algo que no entraba en los planes del imaginario expresident. “Perdona, pero me voy a reunir con un agente inmobiliario que va a enseñarme algunas casas y…” Gran éxito del artículo en la red social, hasta que alguien tuvo la idea de leerse el texto. El diario británico pasaba de adalid de la democracia a agente de la opresión en menos de un segundo. “Shame on you, FT” -¡Avergüénzate!”, le escribían los independentistas tuiteros. Cómo hablar de las pérdidas económicas si no son nada en comparación con otras pérdidas más graves: la propia vergüenza, la capacidad autocrítica, el sentido del humor…