Donald Trump no ha podido mantener la coherencia que ha mostrado a lo largo de su gira asiática con respecto a China, Corea del Norte, la globalización y el cambio climático. El presidente de Estados Unidos no ha aguantado su irrefrenable verborrea y ha entrado en una relación de insultos que le fue propuesta desde Pyongyang, rompiendo, de este modo, con su prudencia y la contención diplomática que había mostrado en los últimos días y horas antes de regresar a Twitter para desahogarse.
El caso es que el magnate de la Casa Blanca había instado a las naciones a actuar para frenar a los norcoreanos en su amenaza contra el mundo. Lo hizo como parte de su visita de Estado a Vietnam. "La seguridad es un objetivo que debería unir a todas las naciones civilizadas", señaló en rueda de prensa conjunta con el presidente vietnamita, Trang Dai Quang. "Todas las naciones responsables deben actuar ahora para garantizar que el régimen deshonesto de Corea del Norte no sigue amenazando al mundo con un número de muertes inconcebible", expuso antes de proclamar que "queremos progreso, no provocaciones (...) Hemos sido provocados, el mundo ha sido provocado. Nosotros no queremos eso".
Su comparecencia posterior a la reunión con su homólogo vietnamita siguió al expresar que "queremos estabilidad, no caos; queremos paz, no guerra". Trump, en su uniforme dialéctico más riguroso, llamó a los países de la región Asia-Pacífico a ayudar y coordonarse en la labor antiterrorista, de seguridad, contra el cibercrimen y en la batalla global contra el tráfico de drogas y de personas.
Pero recuperó, en Twitter, su habitual tono tras haber leído las provocaciones que le lanzaban desde el hermético régimen de Corea del Norte. "¿Por qué tiene Kim Jong-un que insultarme llamándome 'viejo', cuando yo NUNCA le llamaría 'bajito y gordo'? Paciencia, he intentado ser su amigo - y quizá un día ocurra!", escribió.
Este ha sido el único chispazo de un desarrollo político muy contenido de Trump, que lideró este fin de semana el arranque de unas maniobras militares en el mar de Japón con un despliegue excepcional. La presencia de los portaaviones nucleares estadounidenses USS Ronald Reagan, USS Nimitz y USS Theodore Roosevelt marca un hito en la última década. En ese tiempo nunca se había desplegado un contingente de esa magnitud en el área de Corea.
Todo ello antes de viajar a Manila y ser partícipe de la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, que comienza en la noche de este domingo y finalizará el martes. "La cumbre de la ASEAN va a ser algo que creo va a ser muy, muy especial, y estoy deseando participar. También vamos a discutir la creciente amenaza de Corea del Norte", explicó en rueda de prensa un Trump que tendrá como interlocutores a Birmania (Myanmar), Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam. Pero, además, su agenda contempla reuniones bilaterales y multilaterales con China, Corea del Sur, Japón, India, la Unión Europea y la ONU.
"Con franqueza, Rusia y China en particular nos pueden ayudar con el problema de Corea del Norte, que es uno de nuestros problemas más gordos", sentenció antes de viajar a Manila. En Filipinas clausurará el mandatario su intensa gira asiática en la que ha solidificado las promesas que le llevaron al poder en términos de geopolítica.