El independentismo de Forcadell es de chiste, de chiste de Chiquito de la Calzada. Declaró la independencia con el desparpajo propio de una toma falsa enunciando su hoja de ruta: No daremos ni un paso atrás, o sea, Al ataquer. Ya en presencia del juez, esta señora, por la gloria de mi madrer, acata el artículo 155 y recula, No puidor, no puidor. Hoy, reconvertida en chica modosita que reniega de salir de marcha con el vocerío de la secesión, a Carmen le asalta un pensamiento en la serenísima soledad de su hogar: te da cuen, te da cuen, pecadora de la pradera, pedazo de fistro, cobarder…
Al revoltijo de sainetes y chirigotas que nos ha deparado la “simbólica” independencia de Cataluña, se suma una extravagancia más: la injerencia rusa a través de las redes sociales en la mascarada secesionista. Putin se resiste a la insignificancia en un mundo cada vez más de capitalismo achinado. Solo falta que Junqueras y los demás reclusos “simbólicos” cambiaran de estrategia para lograr la libertad alegando que Rusia es culpable. Sería otro chiste recordatorio del cuñadísimo Serrano Suñer, que en 1941 abrió el banderín de enganche a la División Azul para luchar contra el comunismo en la estepa rusa. Un grupo de españoles viajarán a Rusia a combatir sobre el terreno. En espera de resolver el gran enigma sobre el color (azul petróleo o morado) de la polémica cenefa estampada en la camiseta de la Selección, aún se ignora si nuestros héroes del balón emularán en tierra rusa a pilotos republicanos o divisionarios azules. La Roja podría, de aquí a unos meses, convertirse en La Republicana. El morbo está servido no solo por la tonalidad de la elástica, también porque el mundial se juega en Rusia. Durante el estalinismo la única expresión en español que era archiconocida en gran parte de la URSS era No pasarán, por la intervención de los comisarios soviéticos en la Guerra civil. Como la mejor defensa es un buen ataque, la furia española contó con su habitual y hermanado grito de guerra, A mí Sabino que los arrollo. Gato azul, gato morado, qué más da, si caza goles y España puede traerse el oro de Moscú.
Con el paso del tiempo el independentismo está hecho unos zorros. Con dirigentes huidos aunque adinerados, otros encarcelados, aquellos que reniegan, estos que se adaptan al entorno, Rufián, seguidor del RCD Español, Colau, políticamente bipolar y volviendo locos a los teletipos de las redacciones, Mas, de colecta para su fianza, y Guardiola, ¡ay Pet! a tus zapatos, a entrenar al City. Cuentan que en las pantallas de los cines italianos de la posguerra, cada vez que algún documental proyectaba imágenes de Mussolini, aparecía este rótulo: Un pueblo que sabe reírse de sus propios defectos es un pueblo civilizado. La sala rompía a carcajadas. Ojala que algún día los españoles, al ver las imágenes de los estrafalarios dirigentes golpistas, nos desternillemos civilizadamente de risa igual que cuando escuchábamos un chiste a Chiquito. Que en Gloria esté.