Washington habla de un "narcoestado violento" y Caracas considera un "acto hostil" la reunión de la Naciones Unidas.
La embajadora estadounidense, Nikki Haley, ha calificado a Venezuela como un "narcoestado violento" que supone una amenaza para la región y para todo el mundo. Así lo señaló la diplomática en una reunión informal del Consejo de Seguridad sobre la crisis venezolana impulsada por su país.
Haley criticó que varios miembros del Consejo optasen por no participar en el encuentro y lo atribuyó a una supuesta "presión" del Gobierno venezolano para que lo hiciesen. Según la diplomática, el hecho de que el Ejecutivo de Nicolás Maduro haya buscado limitar la participación en la cita es muestra de que es "culpable" de los problemas que se aprecian en el país.
Haley denunció que Venezuela vive una de las situaciones "más trágicas" del mundo, pero subrayó que la crisis es "más que una tragedia humana" y "plantea una amenaza directa a la paz y seguridad internacional".
La diplomática norteamericana acusó al Gobierno de usar la violencia, de una represión masiva y, en definitiva, de "mostrar su verdadera cara como una dictadura". "Les estamos observando. No nos engañan", dijo Haley a las autoridades de Caracas, antes de dirigirse al pueblo venezolano para pedirle que no "pierdan la esperanza".
Según Haley, "el mundo está cada vez más unido en sus esfuerzos para restaurar los derechos humanos y las libertades fundamentales" en el país y "la justicia llegará a Venezuela".
Desde la República Bolivariana, han tildado de "acto hostil" esta reunión informal, que sólo responde a la "agenda política" de la misión de Estados Unidos ante la ONU. "Es un acto hostil de Estados Unidos y a todas luces un acto injerencista que vulnera el principio de soberanía", afirmó el embajador venezolano ante la ONU, Rafael Ramírez, en unas declaraciones a los periodistas en los pasillos de Naciones Unidas.
Ramírez aseguró que la reunión tiene un "carácter ilegal" y representa una "clara violación de los principios de la carta de Naciones Unidas". "Estados Unidos trata el consejo para elevar temas bilaterales con nuestro país en instancias multilaterales", insistió. "No aceptamos injerencias ni tutelajes de ningún tipo", afirmó el diplomático venezolano.
Es la segunda vez que el Consejo de Seguridad analiza la crisis de Venezuela. La anterior reunión, más formal que la de hoy y en la sala de debates del consejo, se celebró el pasado 17 de mayo, pero las consultas se cerraron sin ningún tipo de decisión.
Ya en esa ocasión algunos los integrantes del consejo indicaron que la crisis venezolana no es un asunto que corresponda a ese órgano de la ONU, enfocado en problemas vinculados con la paz y la seguridad.