Opinión

Errores de un proceso interminable

TRIBUNA

Gabriel Albendea | Miércoles 15 de noviembre de 2017

Resulta asombroso que el Gobierno de España ligara la posible aplicación del Art.155 a que Puigdemont o el Parlament proclamara la independencia de la República Catalana. ¿En qué texto legal se encontraba semejante conexión? Si el Presidente del Gobierno hubiera estado más atento a la mayoría de la opinión pública, a la que debe el que gobierne, y no tanto a las ocurrencias de un veleta como Sánchez, que, tras darle su apoyo, decía que Rivera era el único interesado en aplicar el 155, sabría que aquella opinión le había pedido repetidamente que no siguiera inmóvil ante los graves acontecimientos de Cataluña y aplicara de una vez ese artículo, que, como se ve por los sucesos posteriores, no tenía especialmente preparado. Se le había dicho que el 155 no era para una acción tan grave como la DUI de una parte del territorio nacional, sino precisamente para impedir que ésta pudiera proclamarse.

Para castigar la DUI había artículos más expeditivos, entre ellos el 472 del Código Penal, relativo a la rebelión, que por fin se ha puesto en marcha, aunque restrictivamente. Pues no se ve cómo es posible que no se aplique aún a los 70 diputados que votaron la DUI, ni cómo es posible que dos asociaciones delictivas, la ANC y OMNIUM, sigan delinquiendo y no se las prohíba ni se les confisquen sus bienes producto de subvenciones millonarias, que sirven para pagar fianzas de los delincuentes. Entre otros errores del Gobierno, ¿cupo mayor ingenuidad que preguntarle a un golpista que explicara si había delinquido? Era, como decía con gracejo Gistau en el ABC, como si Suarez le hubiera preguntado a Tejero si lo suyo era un golpe de Estado o "una despedida de soltero que se le había ido de las manos". Lo que implica también algo muy grave, y es que el Gobierno no se enteró, y al parecer tampoco los jueces, de que la DUI se había hecho desde que el Parlament aprobó la Ley de Transitoriedad Jurídica.

Si el Gobierno no se hubiera mantenido pasivo y hubiera aplicado a tiempo el 155, no se hubiera producido el Pleno del 6 y 7 de Septiembre, ni la Diada separatista, ni el falso referéndum, ni el acoso a la policía, ni la fuga de empresas, ni el Pleno en el que Puigdemont insistió en la independencia. ¿La declaró? Es de pura lógica que sí, porque la supresión de los efectos no anula la causa, aunque al revés sí. Tampoco se hubieran producido los requerimientos fallidos, ni una convocatoria exprés de elecciones, ni el encarcelamiento de los sediciosos, ni el salvaje corte de carreteras y líneas férreas, una vergüenza para el Gobierno. Además, ¿cómo fiarse de las promesas de los separatistas que afirman que una chapuza de referéndum legitiman la independencia y que han traicionado el pacto de la Transición, demostrando que la mentira es la esencia del nacionalismo excluyente?

Creo que el Gobierno, amparándose en la Justicia, que declaró nulos textos y actos separatistas ha esbozado una rara teoría que podría llamarse de "la nihilidad de lo ilegal". Así los referéndums del 9-N y del 1-O como fueron ilegales no existieron, y las dos leyes de desconexión por el mismo motivo tampoco. Esto nos lleva a la sublime conclusión de que nada ilícito existe y por ello no hay que perseguirlo. Aunque parezca una broma, ese razonamiento ha estado presente incluso en la defensa de Forcadell ante el juez: es una DUI simbólica, sin efectos jurídicos. Por supuesto. Para el Estado español ninguno. Pero ella la declaró con intención de que los tuviera para Cataluña, y en eso está el delito. Espero que para ella y los demás sediciosos la cárcel no sea simbólica sino todo lo real que se merecen por poner en riesgo la integridad territorial y la valiosísima paz social.

En cuanto al 155, creo que hacer una aplicación light por tiempo tan limitado no servirá para revertir una situación insoportable, y menos, si ganan los sediciosos, a quienes se permite, de modo absolutamente incongruente, que participen en los comicios. En cambio, con la aplicación extensa de ese artículo habría que revertir por completo la situación presente, asumiendo todas las competencias, empezando por la educación que impida ya el adiestramiento nazi de los niños en el odio, y tratando de ilegalizar a los partidos que han puesto en riesgo la paz social lo mismo que se ilegalizó a la batasuna terrorista. A grandes males grandes remedios. De lo contrario, tendremos pan para hoy y hambre para mañana. Por eso, diálogo ahora con los delincuentes ninguno. Seguir como estamos significaría la muerte de España.